Nicaragua nunca olvida a sus héroes. Sembrando estatuas, el país jamás se desvincula de su pasado, acaso porque es imposible cuando se honra a figuras como las nuestras.
Nicaragua es una nación que honra perennemente a sus campeones. Les hace sentirse más nicaragüense. Esta característica define nuestro vínculo con la historia. También en el deporte.
Rubén Darío ya no está solo. Nadie se atrevía a subir a ese estrado con él. Nadie, sólo Alexis Argüello, el nuevo inmortal de la historia nicaragüense.
“Todavía no habíamos podido reponernos de la muerte de Camilo Zapata, cuando este nuevo golpe impacta en nuestro corazón”, comentó el compositor Carlos Mejía Godoy. “Un adalid de la humildad”, añadió.
Y es que la trayectoria del “Flaco Explosivo” merece un reconocimiento unánime de los nicaragüenses.
Alrededor de un hombre gira un impresionante universo mediático, económico, deportivo y social. Produce vértigo colocarse en el papel de Alexis Argüello, claro, su vida se construyó entre el constante peligro de muerte, acaso porque el boxeo lo exige.
Pero, en cada fibra de los músculos de su cuerpo, Alexis guardó los mismos gramos de masa corpórea que de humildad y voluntad de ayudar.
“La última vez que lo vi, lo busqué para solicitarle una silla de ruedas para un amigo que sufrió un derrame cerebral. Yo le dije: ‘Necesito algún aparato para que ese hombre pueda moverse’. Y Alexis me dijo: ‘Vos te vas a llevar una silla de ruedas, solamente dame 48 horas’. Y a las 48 horas ese hombre tenía lista esa silla”, compartió Mejía Godoy.
“Así fue siempre él, con su carácter alegre, optimista, simpático. Yo creo que él, igual que yo, nunca vimos en el pueblo diferencias ideológicas, ni partidarias, ni religiosas. Siempre vimos con claridad que el pueblo es el pueblo y que teníamos que atenderlo”, comentó el estupendo compositor.