El deterioro de la libertad de expresión en Nicaragua, con sus diferentes matices durante los dos años y medio de esta segunda ocasión de Daniel Ortega en el poder, fueron abordados por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), que ayer presentó en Managua un informe especial titulado La guerra de Daniel Ortega contra los medios, a cargo del director ejecutivo de ese organismo, Joel Simon, y su coordinador senior del Programa para las Américas, Carlos Lauría.
“Impulsado por varias décadas de hostilidades contra los medios, el líder nicaragüense y su esposa (Rosario Murillo) han definido a la prensa privada como un desafío político y han procurado marginar su influencia. La primera regla es ignorar a los medios privados, a quienes Ortega y Murillo han descrito en varias ocasiones como financiados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos) y controlados por una élite que denominan despectivamente como la oligarquía”, dice en su informe la CPJ.
PRESIDENTE DE UPN DESCALIFICA INFORME
Sin embargo, el presidente de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), Roberto Larios, que participó como comentarista del informe, descalificó el escrito que estimó “tiene muy poco que ver con los periodistas y mucho que ver con la política de oposición al Gobierno del presidente Ortega”, pues a su entender “la guerra es de los grandes medios (de comunicación) contra Daniel Ortega”.
El informe también fue comentado por el periodista Carlos Fernando Chamorro, director del Centro de Investigación para la Comunicación (Cinco), y Mauro Ampié, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), quienes coincidieron en que sí existe un deterioro de la libertad de expresión en Nicaragua y que Ortega dirige un discurso de confrontación y descalificación en contra de los medios de comunicación independientes, que durante y después de las elecciones municipales de noviembre pasado se tradujo en agresiones físicas contra periodistas de medios oficiales e independientes.
Larios, en cambio, sostuvo que “el discurso confrontativo es de los grandes medios de comunicación” y que “el presidente Ortega sólo se defiende”, aun cuando en repetidas ocasiones dijo que él llegaba representando a los periodistas y no al Gobierno, para el cual se ha desempeñado como relacionista público en la Corte Suprema de Justicia.
El CPJ concluyó en su informe que “las tendencias autocráticas de Ortega son más proclives a desplegarse en un clima de secretismo y aislamiento, haciendo de la lucha por la libertad de prensa el pronóstico de una batalla más amplia por la democracia en Nicaragua”.
El Comité recomendó al Gobierno que se abstenga de usar un “lenguaje exaltado” contra los medios, que ofrezca entrevistas y realice conferencias, que no instrumentalice la justicia y que condene los ataques físicos contra los periodistas.