Una multitud sin precedentes ha desfilado desde mitad de la tarde ante los restos mortales del alcalde de Managua y ex tricampeón mundial de boxeo, Alexis Argüello, cuya capilla ardiente fue instalada en el Palacio Nacional de la Cultura, en el viejo centro de la capital.
Ciudadanos de todas las edades y diversos puntos del país han llegado hasta la Plaza de la Revolución, para hacer fila y dar su último adiós al más grande boxeador de todos los tiempos en la historia de Nicaragua.
La muerte del llamado “Caballero del Ring”, acaecida hoy a los 57 años de edad, ha causado una gran conmoción en todo el país y un hondo pesar en el mundo deportivo.
Argüello, quien fue figura mundial del boxeo y considerado un “caballero” en el cuadrilátero en sus años de gloria, se suicidó hoy en su residencia, ubicada en las afueras de Managua. Un disparo a quemarropa le “perforó el tórax con laceración del corazón y el pulmón izquierdo”, informó la Policía.
Extraoficialmente se conoció que Argüello estaba sumido en una profunda depresión, pero las circunstancias de su muerte son investigadas por la policía que aún no da una versión de los hechos.
HONDURAS A SEGUNDO PLANO
El Gobierno decretó tres días de duelo nacional por la muerte del ex boxeador, que estaba al frente de la alcaldía de la capital. Su trágica muerte ha dejado a un segundo plano en Nicaragua la crisis que atraviesa Honduras.
El Consejo Municipal de Managua en una sesión plenaria le declaró “hijo dilecto” de la ciudad y también decretó tres días de duelo en el municipio capitalino.
Los principales medios televisivos y emisoras locales mantienen una programación ininterrumpida sobre la muerte de Argüello, también conocido por los nicaragüenses como el “Flaco Explosivo”.
Los canales de televisión interrumpieron su programación ordinaria y empezaron a pasar imágenes de las mejores peleas que le llevaron a ganar tres títulos mundiales.
Tras conocerse el deceso del tricampeón mundial de boxeo, que fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, y luego a una funeraria, en el centro de esta capital, un incontable número de nicaragüenses han llamado a programas de opinión para expresar sus condolencias y recordar las glorias que dio a este país centroamericano.
Sus seguidores han considerado la muerte de Argüello como una “gran pérdida para el deporte de Nicaragua”.
El mandatario Daniel Ortega suspendió hoy su viaje Panamá que tenía previsto para asistir a la investidura del presidente de ese país, Ricardo Martinelli, por la muerte de Argüello.
MONTEALEGRE ENVIÓ CONDOLENCIAS DESDE PANAMÁ
Su principal competidor en la contienda electoral de noviembre pasado, el diputado liberal opositor Eduardo Montealegre, expresó su pesar por la “trágica muerte” de Argüello.
“Me entristece el fallecimiento de Alexis, una de las máximas glorias del deporte nacional, y le envío mis condolencias a su familia en estos momentos difíciles”, dijo Montealegre en una declaración escrita desde Panamá, donde acudió como invitado a la jura de Martinelli.
“Todos los nicaragüenses que vimos cada una de las peleas de Alexis y celebramos sus merecidos triunfos deportivos, vamos a recordar su legado positivo como deportista ejemplar, que hizo una carrera boxística basada en el esfuerzo, dedicación y perseverancia”, subrayó el político opositor.
El opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC) también lamentó el fallecimiento de quien fuera uno de los mejores púgiles hispanoamericanos y “Atleta del Siglo XX” en Nicaragua.
“UN HOMBRE QUE VINO DE ABAJO”
“Fue un hombre que vino de abajo, de la pobreza y sus esfuerzos lo llevaron al triunfo y la fama. Fue grande entre los grandes”, señaló el concejal de Managua y portavoz liberal Leonel Teller.
El tres veces campeón del mundo dejó una marca de 82 peleas ganadas, 65 por nocaut y ocho derrotas, y vio frustrado su cuarto título mundial en 1982, ante el estadounidense Aaron Pryor, en la categoría de las 140 libras (63 kilos).
Estaba casado con Alicia Esquivel con quienes dos hijos. En total tuvo ocho hijos. Sus padres son Guillermo Argüello Bonilla y Zoila Rosa Bohórquez, ambos ya fallecidos.