Como presunto coautor del delito de asesinato en perjuicio de dos adolescentes, Leoncio Ernesto Flores Sevilla, de 20 años, tendrá que enfrentar un juicio oral y público y, mientras llega la fecha, debe permanecer recluido en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, Matagalpa.
Durante la audiencia inicial del proceso penal, realizada este martes, el titular del Juzgado Primero de Distrito Penal de Audiencias de Matagalpa, Bernardo Morales Mairena, dictó la medida cautelar de prisión preventiva en contra de Flores, quien presuntamente estuvo huyendo varios meses.
Flores fue acusado por el Ministerio Público porque presuntamente, el 30 de agosto del año pasado, junto a Óscar Danilo Tórrez López, de 20 años, asesinó a cuchilladas a los hermanos Karen Imelda y Ricardo Antonio Cruz Rayo, de 16 y 14 años, respectivamente.
DETENIDO HORAS DESPUÉS DEL CRIMEN
Tórrez López fue detenido horas después del crimen y enfrentó un proceso penal, tras el cual fue condenado a 25 años de prisión por cada uno de los adolescentes asesinados, aunque por mandato constitucional sólo debe cumplir 30 años.
Mientras tanto, Flores había logrado evadir a los investigadores policiales y un día después del crimen presuntamente huyó hacia Managua, donde permaneció hasta que fue detenido el 12 de febrero recién pasado en Waspam Sur.
VÍCTIMAS ESTUDIABANLA SECUNDARIA
Los hermanos Cruz Rayo estudiaban la secundaria en cursos sabatinos en un instituto de Matagalpa y fueron asesinados cuando regresaban de clases a su casa, ubicada en la comunidad El Castillo-Jumaiquí, 16 kilómetros al sur de la ciudad.
Karen presentaba una herida de aproximadamente 28 centímetros en el cuello, además de múltiples lesiones provocadas por arma blanca en la clavícula, el costado y las manos. Mientras que Ricardo Antonio tenía más de 20 heridas de cuchillo en la espalda, costado derecho, tórax y cuello.
MEDIOS PROBATORIOS
En su momento, durante la audiencia inicial el Ministerio Público ofreció como medios probatorios las declaraciones de al menos 20 testigos, así como diferentes documentos que forman parte de las diligencias investigativas del crimen, incluyendo 43 fotografías y dictámenes forenses.
Sin embargo, Álvaro Ruiz Cerros, defensor de Tórrez, en esa ocasión alegó que los medios ofrecidos por la Fiscalía “son circunstanciales” y que ninguno vincula directamente la participación de su defendido en el doble crimen.
Entre las pruebas ofrecidas por la Fiscalía destaca una cadena de oro, reventada en uno de sus extremos, que fue ocupada por la Policía al procesado Tórrez y que, según algunos testigos, le pertenecía a Karen Imelda, quien la llevaba puesta el día en que fue asesinada junto a su hermano.