Dos de los inversionistas norteamericanos que ya tienen construidas sus residencias en el proyecto Club Bahía Astillero, en playa Gavilán, El Astillero, decidieron romper el silencio y rechazar las declaraciones del procurador Hernán Estrada, quien ahora plantea que el título agrario con que los inversionistas adquirieron la propiedad es falso, razón por la cual no les entrega una Carta de No Objeción para que puedan volver a inscribir la propiedad cuyo asiento les fue cancelado por orientaciones de la Procuraduría.
La posición que hasta el momento mantiene el procurador Estrada es que el título con el que compraron las 51 manzanas costeras, el inversionista costarricense Mario Masís Segura y la estadounidense Donna Anne Galluzzo, son falsos, y que por tanto la propiedad pasará a manos del Estado, pero la misma propiedad es reclamada por la sociedad Gestiones y Negocios Inmobiliarios Sociedad Anónima (Geninsa), de la familia del ex presidente Arnoldo Alemán.
Ante el planteamiento de Estrada de que el costarricense no es inversionista y que el Estado respetará a los que ya adquirieron sus lotes y construyeron sus residencias, el norteamericano Carlos B. Cook III, dijo que le parece una extraña decisión, “pues Masís Segura vino primero que nosotros, él fue el que nos trajo aquí e hizo su casa primero que todos, y es inclusive igual o más inversionista que todos los que estamos aquí”, explicó Cook.
Thomas Pipicelli, otro estadounidense residente en el proyecto de El Astillero, indicó que él llegó a Nicaragua en 1994, traído por el costarricense Masís, quien lo convenció de que Nicaragua era el lugar para las inversiones del futuro.
Destacó que cuando compró el terreno donde construyó su casa, anduvo por la Alcaldía y todas las instituciones del Estado y les dijeron con documentos en mano que el título estaba bueno y válido, “ahora no entiendo, nos confunde que de un momento a otro nos digan que ese título ya no vale, ¿qué es lo que está pasando?, se preguntó inquieto el inversionista Pipicelli.
Ambos norteamericanos que posiblemente hoy miércoles viajen a Estados Unidos, dijeron que esperan que la justicia nicaragüense resuelva de la mejor manera este caso sin perjudicar a todos los que tuvieron confianza en las certificaciones que el mismo Estado emitió en su momento, lo cual según ellos se debe respetar sin importar quién esté a cargo del Gobierno.
Tanto Cook como Pipicelli dijeron querer mucho a Nicaragua, pero no están de acuerdo con la propuesta del Procurador Estrada de que va a respetar la propiedad de los inversionistas que ya construyeron.
“Eso incomodaría a la inversión norteamericana, estoy seguro de que no volverían a invertir un centavo aquí, pues es igual que te quiten un terreno o una casa que ya pagaste todos los impuestos, y de un momento a otro te digan que no es tuyo, ¿cuál es la seguridad que tiene entonces el inversionista en Nicaragua?”, se preguntó Pipicelli.
PROPIEDADES DIFERENTES, DICE REGISTRO
El pasado 12 de febrero, el registrador público de la Propiedad en el departamento de Rivas, Pedro Muñoz Carranza, certificó que en los registros de la propiedad de dicho departamento está inscrita la propiedad Astillero, con el número 30,340, asiento número 1, folios 190, 191, tomo 316.
En esta misma certificación el registrador dejó claro que la propiedad de Geninsa está inscrita registralmente con el número 27,759, asiento 1, folios 163 al 183, tomo 284.
Esta certificación dice que ambas propiedades provienen de orígenes diferentes y son cuentas registrales diferentes.