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Managua, 27/05/2012 9:55 AM
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La economía cae en picada
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En la década de los ochenta, durante el régimen revolucionario sandinista, cuando la cúpula del FSLN debatía sobre qué priorizar en sus políticas de Gobierno, si la economía o la política, el sector orteguista impuso la tesis de que la política debía ser la prioridad. Algunos años después, el pueblo unido en la Unión Nacional Opositora y con la candidatura presidencial de doña Violeta Barrios de Chamorro, expulsó del poder al FSLN con una avalancha de votos, pocas veces vista. El pueblo estaba cansado de la guerra, la politiquería y de la pobreza que el régimen sandinista multiplicaba día a día.

Ahora que Daniel Ortega está de nuevo en el poder, ha vuelto a cometer el mismo error: priorizar la política sobre la economía. Los resultados no tardaron en llegar y a dos años de gobierno el gallo pinto cuesta más del doble y la economía va cayendo en picada, incluso puede afirmarse que va en caída libre.

Un estudio del economista Adolfo Acevedo y los informes del Banco Central, coinciden en que hay una fuerte caída del IMAE (Índice Mensual de Actividad Económica), que en su variación anual cayó de 4.6 por ciento en el año 2007, a 1.9 por ciento en el 2008. Es decir una caída de más del 50 por ciento. Y las exportaciones del último trimestre del 2008, en comparación con las del mismo período del 2007, muestran una clara desaceleración que en el 2009 se vuelve una tendencia a la baja.

Los salarios han caído y el poder adquisitivo de los asalariados se ha disminuido sensiblemente. Y por otro lado, del 2006 a diciembre del 2008 el costo de la canasta básica de 53 productos más que se duplicó, según las cifra oficiales.

Desde 1979 la economía de Nicaragua ha necesitado de la cooperación internacional. Cifras promedio muestran que el país ha recibido unos $400 millones de dólares por año, de apoyo externo. La comunidad internacional no ha puesto condiciones especiales a la ayuda, simplemente ha pedido que se respete la gobernabilidad democrática y que se escuche al pueblo, como ahora que ha alzado la voz reclamando que se respete su voto de las pasadas elecciones municipales.

Sin embargo el presidente Ortega, quien pretende perpetuarse en el poder cueste lo que cueste, prefiere imponer el enorme fraude electoral aún a costa de perder gran parte de la cooperación internacional. Sin duda que Ortega y sus allegados no están siendo golpeados por la crisis que afecta a todos los nicaragüenses, ellos están “vacunados” porque cuentan con los recursos del Estado, es decir del pueblo, para mantener sus negocios y su escandaloso nivel de vida. Amén de que disponen de la cooperación petrolera venezolana y otros negocios no menos cuantiosos que ni siquiera se sabe si son reportados al Fisco

El Gobierno de Ortega, frente a la crisis económica y política se ha limitado a plantear recortes presupuestarios que, desde el punto de vista económico, lo único que harán es agudizar la crisis. Mientras las economías desarrolladas implementan medidas para promover el crecimiento económico, darle mayor poder de compra a sus ciudadanos devolviéndoles y reduciendo impuestos, Daniel Ortega y su “brillante” equipo económico han recortado los gastos sociales, mientras que han aumentado los gastos presidenciales, y se olvidaron de su proclamada opción preferencial por los más pobres.

Económicamente, los próximos tres años serán más difíciles. Todos los nicaragüenses que ganan el sustento de su familia con su trabajo honrado verán diezmado su nivel de vida. Las remesas familiares, que tanto han ayudado al pueblo a soportar la pobreza, disminuyen día a día y las oportunidades de empleo se vuelven más escasas. El irrespeto a las leyes, las violaciones a las libertades políticas y a los derechos humanos, los desaciertos económicos y las agresiones a los adversarios políticos a los que el Gobierno trata como enemigos, han aumentado el riesgo país, ahuyentando la inversión extranjera y nacional. Recordemos que sin inversión no hay desarrollo. Y si observamos la tasa de crecimiento de la población, cercana al 3.00 por ciento, el resultado será aumento acelerado de la pobreza.

La consigna “Arriba los pobres del mundo” encierra una filosofía muy clara. Ortega quiere más pobres para ser él, a través del Estado, amo y señor de este país. Sin embargo no todo está dicho. Las elecciones de 1990 y del 2008 mostraron que la ciudadanía democrática unida y claramente conducida, puede vencer a la dictadura. Y ahora, aunque con grandes sacrificios también podrá derrotar para para siempre al último dictador de esta tierra centroamericana.

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