El periodista Guillermo Cortés Domínguez, director de la revista electrónica Medios y mensajes, denunció que en el congreso del Colegio de Periodistas que se va a celebrar hoy en Managua, será presentada una propuesta que significa una grave amenaza contra la libertad de prensa en Nicaragua.
La propuesta-amenaza está incluida en un proyecto de Código de Ética que será discutido en el congreso del Colegio de Periodistas. Según Guillermo Cortés, él formó parte de la comisión que redactó el primer proyecto de Código de Ética, después de hacer amplias consultas a nivel nacional, pero en el documento que se preparó original mente no había ninguna amenaza contra la libertad de prensa.
La propuesta que se hace en el proyecto de Código de Ética Periodística es que se pida a la Asamblea Nacional la aprobación de una reforma a la Ley Creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua , a fin de “agregar un capítulo que deberá llamarse Procedimientos para REGULAR (así en el original) el ejercicio del Periodismo en Nicaragua”. En ese capítulo de procedimientos para regular el ejercicio del periodismo se pretende imponer a los medios de prensa la obligación de publicar “aclaraciones, réplicas o rectificaciones con la misma importancia y relevancia que originó el reclamo”; que se publiquen los materiales preparados por los periodistas exactamente como éstos los hayan redactado; que los periodistas participen “en la toma de decisiones sobre la política informativa del medio”; y otras disposiciones de índole igual o parecida a las mencionadas.
Lo más grave de esas propuestas es que, como muy bien lo ha denunciado públicamente el periodista Cortés Domínguez, “abren un enorme, peligroso y gravísimo portón para la regulación del periodismo por parte del Estado”. De allí que Cortés se pregunte, alarmado: “ ¿Y por qué un grupo de periodistas que conforman el Comité de Ética del Colegio de Periodistas de Nicaragua se pone la soga al cuello y nos la quiere poner a todos los periodistas del país? ¿Cómo es posible que nuestros propios compañeros y compañeras quieran que el Estado regule el ejercicio del periodismo? Es difícil responder esta pregunta. Pero esto sólo es posible cuando no se tiene en el primer lugar de las prioridades, el interés gremial”.
Compartimos plenamente la preocupación del periodista Guillermo Cortés Domínguez. Pero tenemos que agregar que una propuesta como ésa, sólo es posible cuando no se tiene respeto por la libertad de expresión y de prensa; cuando se actúa en función de los intereses de un gobierno dictatorial y de un gobernante autoritario; cuando se quiere que el ejercicio del periodismo vuelva a ser sometido al poder político, como lo fue en la época de la censura de prensa de los años ochenta y como es actualmente, en Irán, Libia, Bielorrusia, Cuba o China comunista.
También es importante preguntarse si esa propuesta de que el Estado regule el ejercicio del periodismo, es alentada por el gobierno de Daniel Ortega o se trata de una iniciativa propia e inconsulta de periodistas extremistas, que son, como se dice popularmente, más papistas que el Papa. La verdad es que si la propuesta de volver a imponer la censura de prensa en Nicaragua —directamente por el Gobierno o indirectamente por medio del Colegio de Periodistas—, proviniera del mismo presidente Ortega, sería una soberana estupidez, pues se presenta precisamente cuando el Gobierno está tratando de que se le descongele la cooperación financiera internacional para solventar el déficit presupuestario y aliviar la agravada crisis económica nacional. Cooperación que fue suspendida a raíz del escandaloso fraude electoral de noviembre pasado, pero que en general es consecuencia de la violación gubernamental a los principios y mecanismos básicos del proceso democrático nacional, que son parte esencial de la “carta de confianza de los donantes al país” mencionada el jueves de esta semana por el Embajador de Noruega en Nicaragua, al recibir la Orden José de Marcoleta.
El Gobierno de Nicaragua sufre una grave crisis de credibilidad ante la comunidad cooperante internacional, por sus constantes desvaríos autoritarios y desvíos antidemocráticos. De manera que si la propuesta contra la libertad de prensa que se presentará en el congreso gremial de hoy, es una iniciativa propia de periodistas que quieren la censura, como esperamos que sea, el presidente Ortega debería decirles como Jesús le dijera a Pedro en el Monte de los Olivos: Miren cómo estamos, y ustedes cortando orejas.