Para el almuerzo se antoja un páncreas de borrego cocido al vapor y relleno de vísceras trituradas, que podrá saborear en Escocia. O si lo prefiere, el menú ofrece ojos de ternero asado en un mercado de África, algunas crestas de gallo en Barcelona y como postre, tal vez pediría una gelatina de nariz de alce en las gélidas tierras de Alaska.
Tal vez esta oferta gastronómica lo haría vomitar; pero qué cree que pensaría la gente del otro lado del mundo si a su mesa le sirvieran un plato de chanfaina, una moronga o una sopa de testículos de toro, que aquí en Nicaragua son una verdadera exquisitez.
Precisamente esa es la misión que se autoencomendó Andrew Zimmern —un reconocido chef y escritor gastronómico, presentador del programa Bizarre Food, conocido en la televisión hispana como Comidas Exóticas— que se encuentra grabando en Nicaragua, en busca de la comida más rara.
Después de haber visitado Bluefields, en busca de nuevas alternativas culinarias, encontramos a Andrew en Masaya, específicamente en El Tiangue, donde logró encontrar algunos platillos típicos, que seguramente otros paladares ni pensarían que se pueden digerir.
“El punto de mi show es mostrar que la comida extraña para alguien o para algún país es la comida diaria en ese lugar (...) a mí me fascina la idea, porque cuando la gente viaja no comen la comida tradicional, porque la pueden encontrar extraña”, aseguró.
Según él, ha disfrutado de los quesos de París, en Uganda eso sería asqueroso, puesto que estos africanos consideran el queso como leche seca y podrida.
“Yo encuentro interesante ir a otros países y encontrar, como aquí, los huevos de iguana, que en otra parte del mundo sería muy extraño, la gente pensaría que estás loco”, afirmó.
Una de las cosas que más le gustó de Nicaragua, es que el ámbito gastronómico se encuentra intocable; “no es como otros países que se encuentra un McDonald’s al frente, por todos lados; aquí aún se conserva lo propio.
LO QUE COMIÓ
Luego de recorrer los establecimientos de El Tiangue, donde Sergio Zepeda, de Guitarras Zepeda, le sirvió de guía y le mostró el procedimiento de preparación de cada uno de los platillos, le llegó la hora de poner a prueba la lengua.
En un solo plato se le sirvió chanfaina, moronga, lengua de chancho y pebre; que acompañó con tortilla y un poco de tomate picado.
¿Y qué le pareció? Exquisito, dijo, mientras aún masticaba sin hacer ninguna mueca de asco. “Me gustó mucho la chanfaina y esto... (pebre)”, aseguró.
Pero antes de comer en La Ciudad de las Flores, anduvo buscando saciar su hambre por Bluefields, donde los lugareños le prepararon rondón y seaweed.
Aunque aún le falta probar mucho de Nicaragua, la comida le ha encantado y destacó que es interesante la diferencia entre la comida criolla de la Costa y la comida del Pacífico, que es un poco más latina.
Ah bueno, en una escala de 1 a 10, el rondón recibió una puntuación de 12. Andrew comentó que este tipo de platos lo ha probado en muchos lugares del mundo, pero el rondón sabe a mar y huele a playa.
Pero realmente no todo es un manjar en la boca de este particular cocinero; el seaweed —platillo costeño elaborado con algas marinas— no fue de su completo agrado; “el color está bien, pero la textura era como vaselina”, dijo.
Pero su búsqueda continúa y ahora le mostrará a los más de 70 países donde se transmite el programa, que en Nicaragua, además de esos platillos, también se come el testículo de toro y la boa, que se encargará de probar en La Trinidad y Estelí, respectivamente.