El 2008 fue un año que la ganadería recordará por mucho tiempo por sus resultados positivos. Generó casi 400 millones de dólares por las exportaciones de los principales productos: carne, lácteos, ganado en pie y cueros. La actual crisis económica mundial, que ha puesto de cabeza los mercados de productos alimenticios, parece augurar un 2009 menos prometedor.
Para René Blandón, nuevo presidente de la Comisión Nacional de Ganadería de Nicaragua (Conagan) difícilmente este año el sector logre el nivel de crecimiento del año pasado y, más bien, prevén una reducción tanto en volúmenes como en valor.
Según el gubernamental Centro de Trámite para las Exportaciones (Cetrex) sólo las exportaciones de carne bovina aportaron en el 2008 alrededor de 215 millones de dólares, 30 millones más que el año anterior. Entre tanto, el Banco Central de Nicaragua (BCN) sostiene que las exportaciones sumaron 210 millones de dólares el año pasado.
Una esperanza para el sector ganadero es el mercado de Venezuela, el cual ofrece “buenos precios”, destaca Blandón, quien afirma que ese país podría convertirse en un fuerte comprado de la carne bovina producida en Nicaragua.
Enrique Aldana, presidente de la Federación de Ganaderos de Nicaragua (Faganic), se muestra cauteloso al hacer las proyecciones de crecimiento para este año, afirmando que la meta es crecer al menos en la misma proporción que el año pasado.
“Somos optimistas pero hay que aceptar la realidad, ya sabemos cuáles son los motivos, tenemos que mantenernos siempre (en relación comercial) con los mercados (tradicionales), se buscan otros como Venezuela y ver si se mantienen las exportaciones”, sostiene.
Según Blandón, se está exportando alrededor de cuatro contenedores de carne a la semana a ese país sudamericano.
RIESGOS PERSISTEN
Las recientes trabas no arancelarias impuestas a la carne nicaragüense en Honduras, cuyo Gobierno prometió no seguir aplicando, pusieron en el tapete la competencia por el mercado de la carne bovina.
Para el gerente general del Matadero San Martín, Alfredo Marín, es inconcebible que “a estas alturas de la integración centroamericana, es inaudito que sigan los problemas y siempre con productos nicaragüenses originarios del campo”.
Una medida que, según afirma Marín, tiene que ser recíproca por parte de Nicaragua, ya que Honduras no tuvo ningún fundamento para aplicar las trabas, al aumentar los muestreos a los contenedores procedentes de Nicaragua. No hay que descartar que los vuelvan a implementar, advierte.