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Managua, 27/05/2012 9:47 AM
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Ganó Chávez, ¿y qué?
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El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, obtuvo una victoria electoral inobjetable en el referendo del pasado domingo 15 de febrero, al alcanzar el 57 por ciento de votos a favor de su reelección ilimitada, mientras que la oposición quedó con el minoritario 43 por ciento.

Se habló de un supuesto fraude electrónico en el referendo del domingo pasado, pero la denuncia no fue sustentada. En todo caso, lo fraudulento fue la campaña que hizo Chávez contra la población opositora; su abuso de los recursos del Estado para comprar votos a favor del Sí; las amenazas a la gente que recibe beneficios de los programas sociales del Gobierno, con que los perderían si votaban por el No; la violencia y el terror que desataron las bandas de delincuentes chavistas armados en los lugares donde según los sondeos había bastante oposición al continuismo de Chávez; los asaltos a universidades, televisoras, templos, residencias de líderes y sedes de partidos opositores, etc., etc.

Pero de nada le hubiera servido todo eso a Chávez, si así como no se acobardaron los más de cinco millones de venezolanos que votaron por el No a la reelección, tampoco se hubieran atemorizado los otros más de cinco millones de ciudadanos que no quisieron ir a votar, o si por lo menos una tercera parte de los que se abstuvieron, hubieran ido a sufragar por la libertad, por la democracia, por el derecho a vivir en paz y a progresar, o sea, a votar contra Chávez.

De manera que el hecho es que Chávez ganó, y ebrio de triunfalismo y de poder celebró la misma noche del domingo invocando hipócritamente, como acostumbra hacerlo en casi todos sus discursos, al Libertador Simón Bolívar. Sin embargo, por supuesto que Chávez no citó de Bolívar lo que éste dijo en su discurso ante el Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, acerca de que “la continuación de la autoridad en un mismo individuo, frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos”. Ni lo que expresó el Libertador en la Asamblea del Convento de San Francisco, el 2 de agosto de 1814: “Huid del país donde uno ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”. O lo que escribió Bolívar en una carta que le dirigió al general Francisco de Paula Santander, el 15 de abril de 1823: “Es una manía miserable, el querer mandar a todo trance”.

En Nicaragua la victoria de Chávez ha sido celebrada sólo por quienes también quieren reelegirse y eternizarse en el poder, los que pretenden imponer una nueva dictadura, los que igual que el dictador venezolano organizan bandas de delincuentes armados para atacar las manifestaciones cívicas de la oposición y la sociedad civil, los que se hicieron millonarios por medio de la piñata sandinista y ahora siguen enriqueciéndose al amparo del poder, repartiendo migajas a sus seguidores mientras a la mayor parte de los nicaragüenses los hacen cada vez más pobres y desamparados.

Pero ese triunfo de Hugo Chávez no puede tener en Nicaragua un impacto favorable al régimen orteguista, el cual es notoriamente repudiado por la gran mayoría de la población nicaragüense. Es tanta la incapacidad, la corrupción, el atropello a la ley y la justicia y el autoritarismo del régimen orteguista, que no hay nada que le pueda ayudar a fortalecerse y a tener una larga vida. Sólo mediante otro fraude tan escandaloso como el que hizo el Consejo Supremo Electoral de Roberto Rivas y compañía en noviembre pasado, es que Daniel Ortega y su partido podrían ganar una elección para seguir en el poder.

Por cierto que el mismo Hugo Chávez, a pesar de que ganó el referendo del recién pasado 15 de febrero gracias a la abstención de un tercio de los votantes, sin embargo no tiene asegurada su reelección en los siguientes comicios presidenciales. Chávez obtuvo en este referendo menos votos que cuando se reeligió en el año 2006, viene perdiendo respaldo electoral de manera paulatina pero inexorable y probablemente perderá mucho más a medida que se agrave la crisis que está apretando por el cuello a la población venezolana. La oposición, en cambio, tuvo en la consulta popular del domingo pasado más votos que en las elecciones y referendos anteriores, y todo indica que los aumentará en los siguientes comicios.

Por eso es que la oposición venezolana le ha dicho muy bien a Chávez: Celebra ahora que puedes, en las elecciones del 2012 te esperamos.

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