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Familiares de los reos, que marcharon ayer en San Salvador, denunciaron que las cárceles han “dejado de cumplir su objetivo, que es la readaptación y la reinserción social de los privados de libertad”. (LA PRENSA/AFP/José Cabezas)
Revuelta en penales
Autoridades salvadoreñas declaran emergencia en cárceles ante la protesta de unos 11 mil reos
Reclusos se niegan a regresar a sus celdas y se temen desórdenes
SAN SALVADOR/ CABLES COMBINADOS
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Exigencias

En la protesta participan unos 11,000 reos, quienes entre otras demandas exigen visitas íntimas de día y de noche, incluso en la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca, y que no se realicen registros minuciosos a sus familiares.

Los centros penales donde se mantiene la protesta son los ubicados en las ciudades de Sonsonate, Metapán, Chalatenango, Quezaltepeque, Cojutepeque, Sensuntepeque, Usulután, San Miguel, San Francisco Gotera y Ciudad Barrios. En La Esperanza, situado al norte de San Salvador, sólo participan los presos del sector dos.

Los reos se mantienen fuera de las celdas sin plantear la negociación de demandas a las autoridades.

Temen violencia

El director de los Centros Penales, Gilbert Cáceres, dijo que han recibido información sobre posibles hechos de violencia en las cárceles de Apanteos y Quezaltepeque, y pidió a los reclusos que “no se presten a estos juegos y continúen con los programas de rehabilitación, ya que estos eventos lo que hacen es perjudicarles”.

Las autoridades penitenciarias de El Salvador decretaron ayer un estado de emergencia luego que grupos de reos en por lo menos 11 de las 19 prisiones iniciaran protestas por supuestas violaciones a sus derechos humanos.

La dirección de Centros Penales informó que se decidió decretar “alerta roja” por la “desobediencia” de unos 11 mil reos a ingresar a sus celdas desde el sábado y tras informes de inteligencia que revelan un posible incremento de desórdenes.

Las protestas, que se extendieron a cárceles juveniles, donde también hay recluidos pandilleros, tienen como objetivo exigir a las autoridades penitenciarias el cese de registros minuciosos a sus familiares, mejoras en la alimentación, mejoras en la asistencia médica y agilizar las audiencias, entre otras demandas.

De momento, las autoridades penitenciarias suspendieron las visitas y se redobló la vigilancia policial en los alrededores de las prisiones distribuidas en todo el país.

“Existen fuerzas oscuras externas detrás de todos estos incidentes. Por supuesto, estructuras que están ligadas a aspectos de pandillas o crimen organizado que tienen sus propios intereses”, señaló el director de los Centros Penales, Gilbert Cáceres.

POLICÍA EN ALERTA

El subdirector de áreas especializadas de la Policía, comisionado Omar García, informó que unos 1,000 policías están listos para ser desplegados en las 19 prisiones del país ante “cualquier actividad que se pueda tornar un poco violenta”.

De momento, la seguridad en las áreas periféricas de los centros penales ha sido reforzada, tanto para impedir fugas como en prevención de actos de violencia.

“Este proceso de desobediencia al régimen interno se mantiene estable”, afirmó Cáceres, quien no obstante manifestó su preocupación sobre posibles brotes de violencia en algunas cárceles.

El funcionario manifestó que “nosotros, como administración, si hubiesen hechos violentos vamos a recurrir a las instancias pertinentes y llevar a la justicia tanto a los responsables materiales como intelectuales que estén detrás de estos eventos”.

FAMILIARES PROTESTAN

En tanto, decenas de familiares de reos realizaron ayer concentraciones pacíficas para denunciar las supuestas violaciones frente a las instalaciones del congreso, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Corte Suprema de Justicia.

Según el comunicado de los manifestantes, en las cárceles se promueve “el maltrato físico” en las requisas (de armas artesanales), y además los registros de las mujeres que visitan las cárceles han pasado de ser “indecorosos” a “delitos de agresiones sexuales”.

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