La Ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, dijo ayer domingo que, si no se convierte en la próxima Primera Ministra de Israel, encabezará el gobernante partido Kadima desde la oposición, una decisión que podría postergar de manera indefinida las negociaciones de paz en Medio Oriente.
Se ignora si Livni, la principal negociadora de paz con un sector de los palestinos, el que encabeza en Cisjordania el presidente Mahmud Abbas, estaba descartando una coalición dirigida por Benjamin Netanyahu, el líder del partido derechista Likud, o buscando mejores términos para su partido si decide ingresar al Gobierno en una coalición.
ENTRE RADICALES Y CENTRISTAS
Kadima obtuvo 28 escaños en el parlamento de 120 bancas durante las elecciones israelíes de la semana pasada. El Likud consiguió una banca menos, pero los partidos que se niegan a toda concesión a los palestinos de Cisjordania obtuvieron un total de 65 bancas.
En tanto, los partidos más centristas consiguieron 55 bancas, lo que significa que Netanyahu está en condiciones de organizar un gobierno de coalición.
Netanyahu ha señalado su intención de ampliar los asentamientos de colonos en Cisjordania y se ha negado a hacer concesiones de tierras a cambio de la paz con los palestinos que ocupan esa región.
También anunció que en un futuro mediato su propósito es desalojar de la Franja de Gaza a la organización Hamas, que controla el territorio. Livni también es partidaria de desalojar a Hamas de la Franja de Gaza, pero ha propuesto negociar con Abbas en Cisjordania.
Livni dijo que Kadima terminó en primer lugar y por lo tanto tiene derecho a encabezar el Gobierno. “Si eso no ocurre, seguiremos luchando por aquello que es correcto para la oposición”, dijo el domingo en una reunión de legisladores de Kadima.
No obstante, Kadima podría dividirse si es relegado a la oposición. El partido es una amalgama de derechistas y de centristas, la mayoría de los cuales provienen del Likud. Se cree que algunos de los legisladores podrían romper con la dirigencia del partido y volver a unirse al Likud, sobre todo si ese partido obtiene el poder.
DUDAS DE TODOS LADOS
“Netanyahu puede formar un gobierno estable sin Kadima y lo inverso no es cierto”, sostuvo el diputado del Likud, Gideon Saar, a la radio militar. Sin embargo, reconoció que un gabinete que se apoye en partidos de extrema derecha y religiosos “no es la solución prioritaria”.
El Ministro israelí de Comercio e Industria, Elí Yishai, jefe del partido ortodoxo sefardí Shass (11 diputados) y aliado natural del Likud, también estimó que un gabinete de esa índole podría funcionar “a menos que Kadima se muestre responsable”.