Faltó el cortejo, el velo blanco y las damas de honor; pero sobró el amor la mañana de ayer, Día de San Valentín, cuando más de 400 parejas se unieron en matrimonio civil, en una boda masiva que se realizó en el Auditorio Salomón de la Selva, de la Universidad Nacional de Ingeniería.
Ahí hubo de todo, jovencitos enamorados, parejas que después de varios años de convivencia se atrevieron a dar el Sí y algunos apresurados que decidieron legalizar su estado civil, antes de la llegada del hijo que esperan.
A la boda asistieron también la titular del Ministerio de la Familia, María Isabel Muñoz, los miembros de la Asociación de Jueces y Magistrados de Nicaragua, entre ellos Zoraida Sánchez, juez de Distrito Sexto Civil, quien fue la encargada de la juramentación de las parejas contrayentes.
“La mayor responsabilidad de los esposos son los valores de los que está carente esta sociedad (...) los valores como el respeto, la responsabilidad y la honestidad se adquieren en la familia”, expresó Sánchez, quien además indicó que estos valores fijan las bases de la personalidad de sus hijos, que serán los ciudadanos que les entregarán al país.
Aunque se trató únicamente de un sencillo matrimonio civil, la unión de las más de 400 parejas recibió la bendición por parte del padre José Luis Montoya.
En sus palabras, Montoya elogió a las parejas, “ya que acontecimientos como éste benefician a nuestra sociedad, fortalecen la familia y motivan a la pareja a vivir una vida más comprometida”. El párroco se dirigió a las parejas y las instó a no perder la expectativa de que algún día puedan realizar su matrimonio por la Iglesia.
Este evento demostró que el amor vence cualquier obstáculo. Hubo desde novios en sillas de ruedas, parejas de viejecitos y alguna que otra pareja dispareja, donde el novio fácilmente doblaba la edad de su compañera.
Pero como se dice que el amor no conoce edad, los organizadores expresaron que la pareja más joven tenía 16 años y la de mayor edad superaba los 80 años; y que estos últimos llegaron a contraer matrimonio por insistencia de sus nietos.
Luis Gutiérrez y Sandra Cortés llegaron desde Jinotepe, se casaron luego de 20 años de convivencia y tres hijos, fruto de la relación.
Pero los que tienen carencias, también merecen su historia de amor: doña Ana Isabel Flores, de 55 años, es una vendedora ambulante en el Mercado Oriental, hace siete años convive con don Álvaro Olivares, de 58 años. Para ambos, fue la primera vez que dieron el Sí.
“Cuando uno quiere demasiado a alguien, tiene que dar ese paso”, aseguró Olivares.
Estas 400 parejas tuvieron su cuento de hadas, ahora sólo falta saber si realmente acaban con un “vivieron felices para siempre”.