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Noticias >> Opinión
Un matrimonio que presagia fracaso
Iván de Jesús Pereira
El autor es abogado y notario
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El anuncio de unión entre el PLI y el movimiento Vamos con Eduardo me recordó ciertos hechos que quiero compartir con los lectores.

En primer lugar y sin temor a equivocarme. El doctor Virgilio Godoy Reyes, junto con Moisés Hassan y Domingo Sánchez (Chagüitillo), en mi opinión, es uno de los pocos honrados políticos nicaragüenses. Debe de recordarse que en todo el período en que fue Ministro del Trabajo para el gobierno revolucionario, siempre mantuvo una conducta intachable en el manejo de la cosa pública. Usó todo el tiempo el mismo carro Volkswagen y vivió en su misma casa de la Colonia Centroamérica.

Personas que trabajaron con él recuerdan cómo Godoy, después de cada viaje al exterior, en donde tenía que representar al Ministerio que en ese tiempo presidía, entregaba detalladamente sus gastos y devolvía dinero sobrante del que se le había asignado como viático, contrastando con sus otros colegas ministros que a pesar de ser “revolucionarios” se daban la gran vida.

Godoy tuvo el carácter de renunciarle al actual Presidente de la República, colgándole el teléfono, cuando éste quiso manosearlo, recordándole que él fue mucho antes que Ortega, guerrillero y revolucionario en contra de Somoza.

Para las elecciones de 1984, siendo parte del Frente Patriótico de la Revolución, Godoy renunció a la candidatura presidencial cuando comprendió que no existían condiciones para una elección honesta.

Pero si el maestro Virgilio es “oro puro” en materia de honradez, al mismo tiempo es “acero toledano” en cuanto a su intransigencia acerca de lo que él considera “sus principios”.

En el gobierno de doña Violeta, desde la campaña, en el Occidente del país chocó con Antonio Lacayo por la preeminencia que toma este último. A pesar de las ofertas generosas de la Presidenta (los Vicepresidentes en nuestra Constitución desempeñan únicamente las funciones que les delega el Presidente), de que dirigiera algunas áreas de la Administración, Godoy mantuvo una actitud de oposición a Lacayo por considerarlo un intruso al gobierno del cual su persona era la complementación de la fórmula.

Con el doctor Alemán la situación no mejoró. El nuevo Presidente trató con mucha deferencia al viejo roble liberal, pero don Virgilio siempre se mostró renuente a colaborar con su gobierno por no aceptar a ciertos elementos del círculo íntimo que rodeaban al doctor Alemán y por su estilo de gobierno. Por esa actitud, de ser fiel a sus principios, personas como Wilfredo Navarro, Guillermo Selva, Silvio Américo Calderón, Edgar Quintana, Arturo Cuadra y Arturo Elí Tablada, emigraron del Liberalismo Independiente y pasaron a ser parte del Partido Liberal Constitucionalista.

En el caso de Bolaños, el que siempre ha sido un conservador hasta sus tuétanos, el choque de personalidades no se hizo esperar, Godoy siempre sostuvo con dicho gobierno su misma posición de desacuerdo. Debe de recordarse que los primeros rivales en la búsqueda de una fórmula, para encabezar la candidatura presidencial de la UNO, fueron Godoy y Bolaños. Doña Violeta surge después, en una alianza que Godoy hizo con la señora viuda de Chamorro.

Por otro lado, el señor (Eduardo) Montealegre ha sido criticado por algunos de sus colaboradores, de tener la idea de que un partido político debe de ser manejado como un banco. En donde existe una estructura piramidal, y en la que su persona es la cúspide de esa pirámide.

Su carácter elitista sale a relucir de forma espontánea. En la última campaña, estando en alianza con el PLC se dice que siempre mantuvo el discurso: “Ustedes y nosotros”, dándole a los primeros viáticos y negándoselos a los segundos. Algo absurdo, en alguien que quiere ganarse las bases de un partido y proclamarse como su verdadero líder.

Con esas dos personalidades, tan diametralmente opuestas, viniendo ambos de tan diferentes orígenes y habiendo mantenido en el transcurso de sus vidas criterios muy opuestos, la alianza que se trata de estructurar en mi opinión, le depara el fracaso.

Si Montealegre piensa que lo que está haciendo es una transacción comercial para comprar como franquicia la casilla del PLI, se equivoca en un cien por ciento, ya que don Virgilio ha demostrado que para quitarle esa casilla y hacerlo renunciar a sus principios, tienen primero que pasar sobre su cadáver.

Si se quiere tener éxito en esta nueva alianza, debe de pensarse en estructurar una dirigencia pluripartidaria y colegiada, en donde Montealegre sea parte importante pero no hegemónica, y en donde otras personalidades puedan competir en igualdad de oportunidades por el liderazgo de la oposición nicaragüense.

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