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(FOTOS: LA PRENSA/Nohelia González)
Destino de Peregrinos
Miles caminan, pedalean o cabalgan como peregrinos, o vuelan en plan de turistas hacia este municipio español, centro de la peregrinación cristiana —tras Jerusalén y Roma— situado en la provincia de la Coruña, y capital de Galicia, al noroeste de la península ibérica
Nohelia González
SANTIAGO DE COMPOSTELA, GALICIA/ESPAÑA
revista@laprensa.com.ni
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Santiago de Compostela además de abrazar al turismo religioso, ofrece a los turistas una variedad culinaria, basada fundamentalmente en mariscos (pulpos vieiras, langostinos, entre otros) y cerdo. Aquí se puede disfrutar de los buenos vinos de la Rioja y cuando no llueve —que es casi siempre— se ofrece un paisaje de campiña envidiable. Los gallegos señalan que en su tierra llueve 280 días de los 365 del año y a ello atribuyen el carácter de su gente y al cual agradecen el verdor de su paisaje.

Llegué a Santiago de Compostela a finales de enero para un congreso de análisis sobre Latinoamérica, organizado por Prestomedia. El viaje se convirtió en una verdadera odisea. Ocho horas de espera en el aeropuerto de San José, Costa Rica, y seis más en Barajas, Madrid, por el retraso en los vuelos, propios de la época invernal. No pensé que a partir de este momento llegar a Santiago de Compostela sería casi una prueba de fe.

El vuelo de Iberia despegó sin inconvenientes, las turbulencias eran soportables, pues la época se ofrece ventosa y fría. El anuncio del capitán del vuelo de que nos aproximábamos al aeropuerto de Santiago fue un alivio al cansancio del día. Minutos después, y tras mucho movimiento por las turbulencias los pasajeros del vuelo IB-548, nos vimos ante la inminente posibilidad de dar de sopetón con el suelo.

La escasa visibilidad, quizá compensó que no estuviésemos muy claros de lo que pasaba. El descenso era brusco, pero no fue sino hasta estar cerca de la superficie —encima de los árboles— y que sintiéramos el envión de la nave en ascenso nuevamente, que nos percatamos que estuvimos a punto de un desastre. El piloto enrumbó al cielo y tras varios segundos de bregar con las rachas de viento, que luego supimos alcanzaban los 200 kilómetros por hora, nos informó que volvíamos a Madrid.

El viaje del grupo de periodistas hacia Santiago se convertía en una prueba de resistencia. Dos horas más tarde iniciábamos la ruta de nueve horas por tierra, en buses que la línea aérea facilitaba para que lográramos llegar a nuestro destino. Santiago el Mayor nos la ponía difícil. Llegamos a las cinco de la mañana del día siguiente.

VALIÓ LA PENA

Tras la accidentada travesía, Santiago de Compostela resultó una ciudad de ensueño. No es por nada que la vieja ciudad fue declarada por la Unesco, en 1985, Patrimonio de la Humanidad. Hoy la ciudad, de 105 mil habitantes, es la sede del gobierno autónomo gallego.

La visita a la Plaza del Obradoiro (se llama así porque ahí los artesanos labraban la piedra con la que fue construida), centro histórico de Santiago es paso obligado para turistas y peregrinos. Aquí se encuentra el Hotel de los Reyes Católicos, antiguo Hospital Real, el Pazo de Raxoi, edificio que comparten el Ayuntamiento y la Presidencia de la Xunta (Junta) de Galicia, el colegio San Jerónimo que alberga el Rectorado de la Universidad de Santiago —donde estudian anualmente 30 mil alumnos—, y finalmente cerrando el conjunto, la monumental Catedral de Santiago el Mayor o San Yago.

La catedral románica, cuya construcción inició en 1075 por órdenes del Rey Alfonso VI, fue finalizada entre 95 y 110 años después por el Maestro Mateo.

El acceso más frecuente a la iglesia se hace desde la Plaza del Obradoiro, por las escalinatas del siglo XVII, directamente por el Pórtico de la Gloria (hoy en reparación). En años santos, como el próximo 2010 se ingresa por la llamada Puerta Santa.

El básico ritual de un peregrino manda a posar la mano en el Parteluz, sobre la huella donde millones de manos han labrado la piedra. Luego de esto el ritual señala dar tres toques en la figura con la que el Maestro Mateo se inmortalizó y que se conoce como Santo Dos Croques.

La Catedral tiene la característica distribución románica, una planta de cruz latina, con tres naves y capillas neoclásicas. El corazón del templo es el Sepulcro del Apóstol Santiago, cuya cripta se sitúa debajo del altar mayor. Un pasillo permite al visitante pasar por detrás del altar y si se es peregrino o creyente darle un abrazo a la imagen del Apóstol.

El grupo de periodistas latinoamericanos participó en un oficio religioso en el que se realizó una invocación al Santo para que nos permitiera tener claras las ideas y debatir sobre los problemas de Latinoamérica y el mundo. Fuimos testigos privilegiados del ritual de odorización de la iglesia, con el Botafumerio, el mayor incensario del mundo que ahúma la Catedral durante las grandes celebraciones litúrgicas.

El Botafumerio, según nos explicaron los guías, fue instalado para mejorar el olor de la iglesia que desde antaño recibe miles de peregrinos que luego de largas travesías a pie o a caballo, y modernamente en bicicleta, era invadida por los malos olores del sudor de los caminantes.

El vuelo del Botafumeiro por la iglesia es controlado por un grupo de expertos tiraboleiros que permiten al enorme incensario bambolearse por la iglesia. Con el final del ritual, que deja un agradable aroma floral, llega a su fin el oficio religioso, con el que los asistentes aspiran a la purificación de sus almas.

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