No son pocas las personas que se quejan de que en Nicaragua se da demasiada importancia a la política. Dicen que se invierte o se gasta demasiado tiempo y esfuerzos en los asuntos políticos, mientras se descuidan los temas que son de real interés personal, social y nacional. Se critica que por discutir incesantemente sobre política, no se busca solución a los verdaderos problemas que sufre la gente, como la inseguridad pública y jurídica, el alto costo de la vida, los bajos salarios y sueldos, el desempleo, la falta de inversiones nacionales y extranjeras, los deficientes sistemas de salud y educación pública, la degradación medioambiental, el crónico problema del transporte público, etc., etc. Y de que mucho se habla de política y muy poco de los problemas socio-económicos de los nicaragüenses, se culpa ante todo a los periódicos y a los medios de comunicación social en términos generales, porque supuestamente son éstos los que determinan la agenda diaria de la nación.
Pero esta percepción sobre los periódicos y los medios de comunicación social en general es injusta y errónea. En realidad, si se analiza detenidamente a los medios se puede apreciar con facilidad que las informaciones políticas ocupan en ellos una parte muy pequeña de su contenido habitual. La verdad es que la información y el comentario sobre los temas políticos no llega a un ocho por ciento del contenido diario de los medios. Y no podría ser de otra manera, pues salvo las escasas publicaciones especializadas en política que son de carácter gubernamental o de tendencia oficialista, los periódicos y demás medios de comunicación social independientes se tienen que ocupar de toda clase de acontecimientos y temas de interés, desde la política y la economía hasta la farándula y el deporte, porque su objetivo es precisamente llegar a todos los públicos. De manera que la información y el comentario político viene a ser una parte muy pequeña de la agenda informativa cotidiana, ocupa en ésta sólo el lugar que le corresponde y además es severamente crítica con los políticos en general y con los politiqueros en particular.
Tampoco es cierto que en la sociedad la política le quite espacio a la preocupación de la gente por los problemas de la economía, la seguridad pública, la educación y la salud, etc. El problema es más bien al contrario, es decir, que la mayoría de los nicaragüenses es indiferente a la política, que deja la política en manos de los políticos profesionales, o, peor aún, que confía la política a los politiqueros de la peor especie, quienes la aprovechan para hacer sus negocios particulares, para lucrarse con los recursos públicos y beneficiar a algunos miembros de su partido, a sus familiares y a sus amigos personales.
Pero la política es tan importante como que todos los problemas económicos y sociales de las personas y de la nación, sólo se pueden resolver políticamente. Es mediante una gestión política correcta, eficiente y transparente realizada en y por los distintos órganos de gobierno y de control gubernamental, que se puede asegurar la bienandanza de la economía nacional y la ejecución de los programas sociales. De modo que la política es algo que concierne a todos, y por responsabilidad ciudadana no se debería permitir que los políticos profesionales sean los únicos que la manejen y que hagan lo que quieran con ella. Por lo tanto, es pertinente señalar que precisamente porque la mayor parte de la gente no tiene comprensión de su responsabilidad política, es que el país se encuentra en una situación sombría y deplorable como la de ahora.
En estos días, por medio de Internet está circulando un significativo mensaje en el que se muestra a Daniel Ortega luciendo su sonrisa sarcástica, como burlándose de los nicaragüenses, haciendo con sus dedos una V de victoria y acompañado por un texto en el que se dice, en resumen: “Yo —es decir, Daniel Ortega— cuento contigo, con tu falta de fe, con tu indiferencia, con tu abstención, con tu cobardía… Sigue como hasta ahora. No muevas un dedo. No salgas de tu casa. No protestes. No te informes. No te integres a la lucha por Nicaragua. No sabes cuánto te agradezco que seas así y que de esta forma seas mi cómplice… Vamos por más victorias”.
Así es. En la medida en que los ciudadanos se abstengan de participar en política; en tanto que predomine el ingenuo criterio de que la política no da de comer y es sólo para los políticos; mientras se deje la política a merced de los politiqueros autoritarios y corruptos como los que desgobiernan actualmente el país, todos y cada uno de los nicaragüenses estaremos siendo cómplices de que ellos consigan sus nuevas victorias y se prolongue el martirio de Nicaragua.