Un total de 3,700 manzanas de tierra fueron arrasadas por el fuego que se propagó a causa de los fuertes vientos en la zona del Pacífico de Nicaragua.
Los incendios forestales se convirtieron en protagonistas del cuarto día consecutivo de vientos fuertes, luego de que la búsqueda de los desaparecidos en los mares que rodean al país fuera infructuosa.
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) reportó ayer vientos de entre 15 y 25 kilómetros por hora, pero con rachas que alcanzaron los 55 kilómetros por hora en los litorales Pacífico y Caribe.
La Dirección de Defensa Civil del Ejército de Nicaragua informó ayer que entre dos mil y 2,500 manzanas de tierra fueron calcinadas por un incendio forestal, en Masachapa, en el municipio de El Viejo, Chinandega, a 145 kilómetros al occidente de Managua.
Sin embargo, el oficial de guardia de la Defensa Civil, capitán Rafael Figueroa, advirtió que el fuego no había sido apagado en horas de la tarde, por lo que la cifra del área afectada podía aumentar.
Los terrenos quemados aparentemente estaban cubiertos de maleza y pastizales.
Lo mismo ocurrió en La Paz Centro, a 65 kilómetros al oeste de Managua, en un lugar ubicado entre los volcanes Las Pilas y El Hoyo, donde el fuego consumió 1,200 manzanas de tierra, también pobladas de monte.
Este incendio sí logró detenerse, pero se necesitó la participación de la Defensa Civil de León, los bomberos de La Paz Centro, tres brigadas municipales contra incendios, así como personal del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) y el Instituto Nacional Forestal (Inafor).
El viernes por la noche también se logró sofocar un incendio, a 60 kilómetros de la capital, que quemó 12 manzanas de tierra en cuatro fincas, situadas en Nandaime y Granada.
Este último incendio fue originado por una quema de basura, por lo que Figueroa recordó que hay que seguir las recomendaciones de la Defensa Civil y del Ineter.
Entre las recomendaciones están precisamente el no quemar basura, cuidar a los niños, manejar con precaución en las carreteras, abstenerse de meterse a los lagos o mares con embarcaciones pequeñas y tener precaución con las naves aéreas al aterrizar o despegar.
El año pasado se quemaron 26,138.37 hectáreas, en Nicaragua, a pesar del gran avance los sistemas de alerta temprana.