La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) clausuró la XI Jornada Internacional de Derecho Constitucional, con el mensaje del magistrado Francisco Rosales a todos los jueces del país, de que velen más por la aplicación de la Constitución Política en sus sentencias.
La jornada culminó con la exposición de los juristas catalanes Jaume Camps Rovira y Joaquín Borrell Mestre, quienes expusieron respectivamente sobre la tensión entre la libertad de expresión y el derecho al honor, y los periodistas y sus derechos.
Camps Rovira agradeció la labor periodística que ha permitido las conquistas de muchos derechos fundamentales en el mundo entero, pero criticó el mal ejercicio periodístico que daña el honor de las personas, ayer durante la clausura de la XI Jornada Internacional de Derecho Constitucional que se celebró en Managua.
Camps Rovira, consejero del Consejo Consultivo de la Generalidad de Cataluña, España, se dirigió ante los magistrados nacionales y de otros países de la región centroamericana, Panamá y República Dominicana.
Según Camps Rovira, el primer parámetro por el cual se deben guiar los jueces para sentenciar un caso de injurias o calumnias es la veracidad de los hechos, pero aclaró que la verdad debe ir acompañada del interés público o general que tenga el hecho publicado.
Citó, por ejemplo, que una princesa de Europa salga de la escuela con sus hijos, o esté cenando en un restaurante puede ser algo verdadero, pero no necesariamente es noticioso.
Para Camps Rovira el internet viene a agravar el problema, porque a través de ese medio se difunde información en cantidades enormes y dificulta conocer cuál información es verdadera y cuál no.
Sobre los derechos de los periodistas, el jurista Borrell explicó que éstos siempre deben acudir al llamado de un juez, pero no están obligados a revelar sus fuentes de información.
Comentó que un periodista deportivo entrevistó a un personaje deportivo que era buscado por las autoridades. Fue llamado por un juez para que revelara dónde entrevistó al prófugo, pero se amparó en su derecho a no revelar el paradero de su entrevistado.
Un magistrado nacional, que dijo sentirse injuriado cada vez que se critica al Poder Judicial nicaragüense, preguntó qué podía hacer al respecto, pero el jurista Borrell le aclaró que a menos que un artículo periodístico fuese ofensivo, la institución y sus representantes deben soportar las críticas.