La entrega unilateral de seis rehenes, entre ellos los dos últimos políticos que tenían las FARC, supone un gesto político de esta organización guerrillera que ahora busca recuperar el espacio perdido por las ofensivas militares y dar paso al anhelado intercambio de prisioneros.
La puesta en libertad de tres policías, un soldado y dos políticos, el ex gobernador del Meta, Alan Jara, y el ex diputado del Valle del Cauca Sigfredo López, marcó el final de la apuesta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua de América, por ganar credibilidad, según los analistas.
El siguiente paso es desvelar el contenido de la carta que el número uno de las FARC, Guillermo León Sanz, alias “Alfonso Cano”, entregó a la senadora Piedad Córdoba, mediadora en las liberaciones, y que todo apunta a que contiene un pronunciamiento a favor del intercambio humanitario.
Los guerrilleros tienen aún en su poder a 22 policías y militares, a quienes intentarán canjear por sus hombres presos, y ya sin políticos secuestrados pueden acogerse al cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
SÓLO MILITARES
La decisión de “Alfonso Cano” de entregar a los dos últimos políticos y quedarse con efectivos de las fuerzas del orden, le permitirá demostrar que sólo tienen retenidos a combatientes del bando contrario.
Además, el grupo rebelde no ha liberado en los últimos días a ningún oficial o suboficial, lo que demostraría que su botín para el canje de “prisioneros de guerra” son los mandos del Ejército y la Policía.
Las FARC saben que los golpes que han recibido en el último año con la muerte de sus máximos comandantes, entre ellos los números uno y dos (“Tirofijo” y “Raúl Reyes”), y el rescate militar de 15 de sus rehenes clave, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, inclinaron la balanza de la guerra a favor del Gobierno.
Es por este motivo que ansían regresar al discurso político.
Además, los testimonios de Jara y López tras su liberación dan cuenta de que las FARC están golpeadas pero no rendidas.
SALIDA NEGOCIADA
En este sentido, el ex gobernador del Meta fue muy claro: “Las FARC no están debilitadas para nada (...), allá hay muchos, la mayoría jóvenes”, indicó al señalar que no ve otra salida al conflicto colombiano “que la negociada”.
Ambos creen que su liberación ha sido un “gesto político” que puede abrir un nuevo camino en el largo conflicto colombiano. “Las FARC saben que ninguna revolución ha triunfado sin apoyo popular, saben que lo que más daño les ha hecho son ellos mismos con sus masacres, secuestros y acciones terroristas”, dijo por su parte el ex diputado López.
En este contexto aparece la organización Colombianos por la Paz, liderada por Piedad Córdoba, como una esperanza para proseguir con las liberaciones y defender el acuerdo humanitario, ya que su objetivo es emprender nuevos pasos que lleven a la negociación.
Es así como la sociedad civil podría tomar las riendas en este proceso de paz que los colombianos reclaman sin demora.