El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, inscribió ayer su campaña para la reelección sacudido por una investigación por narcotráfico contra un ex viceministro, escándalo sobre el que la oposición ya cabalga para tratar de cerrarle el camino hacia los comicios de abril.
El mandatario inició su quinta contienda electoral en dos años con un respaldo del 70 por ciento según encuestas privadas, pero con un caso que amenaza con convertirse en su mayor dolor de cabeza.
Correa quedó en la mira después de que el ex subsecretario del ministerio de Gobierno, José Ignacio Chauvín, fue vinculado por las autoridades a la investigación sobre una red que exportaba droga en alianza con la guerrilla colombiana de las FARC.
“Este gobierno, que no le rinde cuentas a nadie, debe explicar cómo” fue “posible que una persona señalada de esos vínculos ocupara un altísimo cargo en una área de seguridad”, afirmó Diego Ordóñez, presidente de la Unión Demócrata Cristiana.
El caso ya cobró su primera víctima. El ex ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, uno de los hombres más cercanos al mandatario, debió renunciar a su candidatura a la Asamblea Nacional.
En su momento Larrea también fue mencionado por Colombia como supuesto contacto de las FARC en Ecuador, en el marco de una crisis que mantiene rotas las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Ordóñez exigió una investigación para determinar “en qué manera la participación de Chauvín pudo haber tenido un efecto negativo” en la seguridad por sus supuestos tratos con una red asociada a la guerrilla.
León Roldós, del movimiento RED, sacó a relucir la cercanía del ex viceministro “con la organización política de plena identificación con Correa”.
PLANES INALTERABLES
Por ahora el mandatario no ha alterado sus planes para intentar convertirse en el primer presidente reelecto desde el retorno a la democracia en 1979.
Correa quedó habilitado para extender su mandato por cuatro años (con la posibilidad de buscar un nuevo período hasta 2017) gracias a una reforma constitucional que promovió y fue aprobada en referendo.
De imponerse en las elecciones generales de abril, el líder izquierdista sumaría su quinto triunfo en línea desde que alcanzó el poder en el balotaje de noviembre de 2006.
Correa también resultó vencedor en una consulta para cambiar la Constitución de 1998, en la elección de los asambleístas que redactaron el nuevo texto y en su posterior aprobación en referendo. En esta campaña el jefe de Estado enfrentará a un sector radical de la izquierda y a una derecha debilitada y fragmentada en varios aspirantes.
El ex presidente Lucio Gutiérrez —destituido en 2005 tras una revuelta popular— aparece como el más fuerte competidor de Correa, aunque todavía no ha inscrito su candidatura.