“Jimmy” es un maestro de educación secundaria asignado a una comunidad enclavada en la ribera del río Prinzapolka, escudado en este seudónimo cuenta sobre sus experiencias como maestro y cómo logra sobrevivir en esta parte del país, donde la mayoría de los habitantes son indígenas multilingües.
Su día empieza a las 3:00 de la madrugada. El maestro “Jimmy” se prepara para lanzarse a la mar. Con un pantalón corto, sin camisa, aborda un cayuco hecho de tronco de santa maría, su trabajo consistirá en ayudar a levantar las redes que los pescadores han tendido por la noche.
Con esa actividad, el profesor ganará un porcentaje de la pesca. “Esto es como la lotería, hay días buenos y otros malos”, dice.
Cuatro horas después está de regreso a la comunidad, le da tiempo para darse un baño, quitarse el agua salada y dirigirse al instituto donde imparte la clase de Matemáticas a los alumnos que cursan primero, segundo y tercer año, en su mayoría indígenas miskitos.
“‘Jimmy’ vive en Puerto Cabezas y tiene seis años de ser maestro comunitario y cuenta los sacrificios de esta profesión en esta región. “Mi salario es de 3 mil córdobas, sin embargo, si me tocara detallar cómo puedo vivir con el sueldo que gano, te digo que no me queda nada y es por eso que por las madrugadas tengo que dedicarme a la pesca en la comunidad donde por el día imparto clases”.
SIN VIÁTICOS
“Jimmy” es pagado por medio de nómina del Ministerio de Educación (Mined), otros no corren la misma suerte, sin embargo, en su sueldo no existe zonaje, ni viáticos, pese a que a él le toca viajar a una comunidad donde el único medio para llegar es una panga o barco tuk tuk, que demora seis horas en llegar.
“Para poder viajar a la comunidad de Prinzapolka pago 300 córdobas de ida y la misma cantidad cuando regreso a mi casa. Eso significa que del cheque que cobro me toca sacar 600 córdobas para pago de transporte, además como no hay condiciones donde me pueda quedar, alquilo una casita en 500 córdobas. A esto tengo que agregarle el pago de la comida, que en las comunidades siempre es cara porque a los alimentos les suben hasta el 200 por ciento en comparación al Pacífico de Nicaragua”, explica.
MOTIVADO POR LA GENTE
“Jimmy” asegura que lo único que lo mantiene con el ánimo de enseñar cada día son los indígenas de esta parte del país. “Yo no puedo abandonarlos, lo hago por ellos, por mi región, es mi vocación, pese a que no tengo las comodidades estoy agradecido con el trabajo que Dios me dio, aunque al final me queden unos 800 córdobas para todo el mes”.
La mayoría de los profesores temen dar una entrevista como “Francisca”, maestra comunitaria que prefirió el anonimato por temor a ser despedida. Ella cuenta que realmente lo que le queda de los 1,500 córdobas que gana mensualmente son sólo 600 córdobas, la mayoría se le va en gastos que realiza cuando viene a retirar su pago.
SIN SALARIO MíNIMO
Jessica Rocha, delegada del Mined para los municipios de Puerto Cabezas, Waspam y Prinzapolka, al ser entrevistada por LA PRENSA aceptó que hay problemas con los sueldos que devengan los profesores en la región.
“En nuestra región existen diferentes sueldos para los maestros: dos mil plazas son asumidas por el Mined por medio de nómina fiscal, que devengan un salario de 3 mil córdobas; otras 300 plazas son pagadas por el Gobierno Regional y 100 por un organismo no gubernamental”, dijo.
La delegada también aseguró que “por lo menos 300 de estos maestros ganan 500 córdobas al mes. “Éstos son los maestros comunitarios asignados por la comunidad para realizar la labor de cuidar a los niños o de prepararlos en los primeros dos niveles de preescolar; a ellos se les paga por medio de una nómina extra, con la salvedad que a ellos se les paga cada tres meses, lo que significa que a ellos les toca venir a Bilwi a retirar su pago cuando el Mined logra obtener el dinero, que por lo general es cada tres meses”.