Cuánto se aprende con el correr de los años, por eso se dice que la suma de todos los errores en la vida de los hombres es lo que constituye la experiencia. He aprendido que los hombres malagradecidos son débiles, como afirmaba Bonaparte. También he aprendido, como dice el evangelio, que la verdad os hará libres.
El 15 de febrero del próximo año cumpliré, Dios primero, 4 años como Magistrado del Consejo Supremo Electoral. A lo largo de estos años y desde el principio me propuse recorrer todo el territorio nacional y fue así como visité más de 100 municipios y gran cantidad de comarcas y aldeas de nuestra Nicaragua. Visité con entusiasmo a alcaldes, vicealcaldes, concejales, sacerdotes, pastores, dirigentes políticos, líderes comarcales, etc. En todos esos lugares noté siempre alegría, entusiasmo, buena voluntad y sobre todo un inmenso deseo de triunfar en las elecciones tanto presidenciales del 2006 como municipales del 2008. Por todos lados sostuve encuentros con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ganándome su cariño y respeto que tanto aprecio, en todos los territorios decían que las elecciones presidenciales se habían perdido por la odiosa división del voto democrático y que estaban conscientes de ello.
Siempre escuché decir a los líderes del PLC desde Waspam hasta Corinto y desde El Tortuguero hasta San José de Achuapa, que “sólo el liberalismo podría derrotar al liberalismo”, frase que desde hacía mucho tiempo había escuchado decir al doctor Arnoldo Alemán. Y decían junto a sus estadísticos que a diferencia del año 2004, para los comicios municipales del 2008 estaban seguros de alzarse con un mínimo de 86 alcaldías o llegar a las 96, cifra alcanzada en el año 2000. Entre las razones que daban sobresalía la no división que fortalecía a la casilla 1, realmente no vi pleitos por ningún lado, no vi intrigas estilo Fouché, todo el mundo estaba ya acomodado en sus posiciones dispuestos a triunfar, la dirigencia nacional estaba unida, se miraba el entusiasmo sincero, se habían logrado acuerdos en los territorios, cualquier pequeño problema se había superado entre las dirigencias locales, en fin, todo estaba aceitado para el triunfo.
Al escuchar esos datos y situaciones, recordaba la experiencia que me tocó vivir siendo fiscal nacional y representante legal del PLC en los comicios municipales del año 2000 y 2004. Realmente no había fantasía en esas proyecciones de dirigentes nacionales, departamentales, municipales, etc. En 2008 no habría Apre, ni Bolaños Geyer financiando y alentando el divisionismo democrático (en el 2004 el Apre impidió ganar al PLC más de 13 alcaldías). Tampoco habría un PRN fuerte como el de ese año, que aunque sólo ganó Río Blanco impidió ganar unas 9 alcaldías al PLC. Estos datos fueron científicamente soportados con estudios estadísticos profundos realizados por profesionales de la calidad del licenciado Donoso Montealegre y otros con que el PLC contó en el 2000 y 2004 y que siempre apoyaron a la representación legal y a la fiscalía nacional que el suscrito ostentaba en aquella época.
Por tales razones objetivas, quien quiera hacer chacota, señalando supuestos pleitos de comadres en alguno que otro municipio como factor determinante de los “resultados” sería un solemne desconocedor de la realidad que viven los dirigentes municipales, comarcales y de barrios, que son los verdaderos artífices de las contiendas electorales. En campaña, los dirigentes departamentales, municipales, etc., para obtener triunfos en sus territorios lo hacen con sus propios recursos humanos, económicos y de imaginación propagandística, cada quien hace lo suyo de la mejor manera posible, casi autónomos con relación a la alta dirigencia nacional, que está al frente de los grandes problemas nacionales, sin meterse a dictar órdenes ni estrategias de ninguna especie a dichos dirigentes territoriales.
Darío decía en un bello poema a América que “Los judas confraternizan con los caínes”. Esa mezcla de judas y caínes sigue vigente en pleno siglo XXI, subestimando la inteligencia de los demás. Richelieu, Mazarino, Fouché y Rasputín siempre se escucharán distorsionando la realidad, ocultando la verdad y resaltando la mentira, inyectando el cianuro de la intriga a quienes más puedan, esa es su misión: miente, miente, miente, que de la mentira algo queda.
Concluyo repitiendo el Salmo 1 de la Sagrada Escritura que dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; todo lo que hace prosperará. . .”