El presidente Evo Morales llamó ayer a su gabinete a planificar la aplicación de la nueva Constitución y dejó a un lado llamados de la oposición para negociaciones políticas, porque ya la Carta Magna fue “aprobada por el pueblo boliviano”.
El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, sugirió que “el diálogo sea el único mecanismo utilizado por los bolivianos para lograr un acercamiento de las distintas posiciones”, según un mensaje leído por el jefe de observadores de la OEA, Raúl Lagos.
Morales habló en una localidad rural del centro de Bolivia, donde entregó una escuela.
“Escuché que (los opositores) quieren hacer ‘nuevo pacto’. El pacto es la nueva Constitución aprobada por el pueblo boliviano”, dijo el mandatario, según la Agencia Boliviana de Información (ABI) gubernamental.
“Ahora la responsabilidad del Gobierno es implementar la nueva Constitución y quiero que sepan: mañana (hoy) ministros, ministras, viceministros desde la 8:00 de las mañana estarán reunidos para planificar cómo se implementará (la Constitución), y cómo se hará una gestión plurinacional”, señaló.
Aunque aún no se conocen resultados oficiales, diversos conteos rápidos de las cadenas de televisión atribuyen al “sí” un triunfo en torno al 59 por ciento a nivel nacional, mientras el “no” está por el 41 por ciento.
Los resultados dejaron un país dividido, ya que la nueva Constitución fue aprobada en cuatro regiones, en otras cuatro perdió y en una el cómputo era parejo entre las dos opciones.
Tras los resultados la oposición regional autonomista pidió al mandatario un pacto social para revisar la Constitución.
El secretario de Autonomías de las prefectura (gobernación) de Santa Cruz, Carlos Dabdoub, dijo que será necesario “un nuevo proceso constituyente”, porque “sería un error garrafal si el Gobierno trata de imponer” la Constitución.