Apenas asumió la Presidencia de Estados Unidos envuelto en una inmensa expectativa nacional y mundial, el martes de esta semana, el señor Barack Obama comenzó a cumplir las primeras de las muchas promesas que hizo durante su campaña electoral. Y con habilidad política dialéctica comenzó de lo simple a lo complejo, cumpliendo primero lo que sin duda es menos difícil de cumplir.
En efecto, lo primero que hizo el flamante Presidente de Estados Unidos fue ordenar la suspensión de los juicios a los sospechosos de terrorismo, que están presos en la cárcel especial de la base naval norteamericana de Guantánamo. Un día después ordenó que dicha cárcel, que tanto desprestigio internacional le ha causado a Estados Unidos, sea cerrada a más tardar en un año. A pesar de la complejidad política y legal que envuelve a la cárcel y los reclusos especiales de Guantánamo, el cumplimiento de su promesa de cerrarla resulta mucho más fácil para Obama, que cumplir aquellos compromisos que requieren inversión de fondos públicos, tomando en cuenta el grave problema de déficit presupuestario que sufre ese país.
Otra promesa pequeña que cumplió de inmediato el presidente Obama, fue la de congelar los sueldos mayores de cien mil dólares al año en el Gobierno. “Si las familias estadounidenses se están ajustando los cinturones, lo mismo se tiene que hacer en Washington”, dijo Obama a los periodistas al anunciar su primera medida de austeridad. Pero esta medida es más que todo simbólica, según comentarios en la prensa norteamericana. Lo de Obama ni siquiera igualó la disposición del ex presidente Franklin D. Roosevelt en 1933, cuando subió a la Presidencia de Estados Unidos en medio de una crisis económica peor que la de ahora. En aquella ocasión Roosevelt no sólo congeló los sueldos, sino que redujo todos aquellos que a su juicio eran muy altos en relación con las críticas circunstancias por las que atravesaba el país.
Pero es muy importante destacar la gran significación que los presidentes de Estados Unidos le dan al cumplimiento de sus promesas de campaña. A diferencia de lo que ocurre en los países latinoamericanos, particularmente en Nicaragua donde la palabra de los políticos que gobiernan ha llegado a su grado más inferior de devaluación, en Estados Unidos los gobernantes sí cumplen o tratan de cumplir sus compromisos. Además, la sociedad y los ciudadanos a través de los medios de comunicación social ejercen sobre los gobernantes un estrecho control, para vigilar que cumplan sus promesas, para presionarlos y obligarlos a cumplir lo que prometieron.
El presidente Barack Obama hizo durante su campaña electoral, por lo menos 510 promesas de primera importancia, según registro del diario norteamericano Saint Petersburg Times, de la ciudad de San Petersburgo en el Estado de la Florida. Y ahora este periódico ha creado un portal especial en su sitio web, denominado PolitiFact.org, a fin de seguir minuciosamente el rastro del cumplimiento o incumplimiento de todos y cada uno de esos 510 compromisos que Obama asumió públicamente, por su propia y espontánea voluntad, y se comprometió a ejecutarlos si ganaba la elección presidencial de noviembre pasado.
Sobre esto los periodistas Laura Meckler y Neil King Jr., del periódico norteamericano Wall Street Journal, cuyo resumen semanal en español editado para América Latina es publicado en la sección de Negocios & Economía de LA PRENSA, han advertido sobre lo extraordinariamente difícil que será para Barack Obama “traducir esos compromisos en políticas”, considerando que “el espacio de maniobra que se le entregaría a través del estímulo económico de US$825,000 millones podría atarle las manos en el futuro. El creciente déficit hará difícil o imposible cumplir las promesas que implican gasto, que suman cientos de millones de dólares. Y podría fomentar tensiones con los republicanos en el Congreso y con votantes temerosos de un atracón de gasto mediante un déficit”, advirtieron Meckler y King Jr.
Lo que pasa es que, tal como señalaron los periodistas antes mencionados, cuando era sólo un candidato presidencial Barack Obama podía hacer todo tipo de promesas a todo el mundo. Pero ahora, en su condición de Presidente de la nación es sumamente difícil que Obama pueda cumplir todo lo que prometió. Sin embargo, de lo que se puede tener seguridad es de que por la cultura y la ética política de Estados Unidos, Obama hará todo lo posible por cumplir sus promesas . Y por el bien de su país y del mundo, hay que hacer votos porque le vaya bien.