El movimiento del “no pago” ha causado gran preocupación en el sector de las microfinanzas, porque en pocos meses ha tomado fuerza y amenaza con extenderse, si los acreedores no satisfacen sus exigencias. Paula León, directora de la microfinanciera Fundación José Nieborowski, explica cómo les ha afectado ese movimiento de deudores
Gisella Canales Ewest
La Fundación José Nieborowski (FJN) es una de las 19 microfinancieras que integran la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif). Su cartera se estima en unos 20 millones de dólares, de los cuales el 65 por ciento está distribuido en el sector agropecuario, un 17 por ciento en el sector comercial, un 5 por ciento en consumo y el resto en préstamos para viviendas, entre otros servicios.
FJN cuenta con 13 sucursales en el interior del país, unas 20 mil operaciones de crédito y emplea a 185 personas a nivel nacional.
Hace semanas, la sucursal en Camoapa de esa microfinanciera fue víctima de las protestas poco pacíficas del Movimiento de Productores, Comerciantes y Microempresarios de Nueva Segovia, conocidos a nivel nacional como el Movimiento del “No Pago”.
La presidenta de la junta directiva de la Fundación José Nieborowski, Paula León Arias, cuenta que en Camoapa sufrieron daños a la propiedad, y estuvo en riesgo la seguridad personal de funcionarios y empleados de la sucursal, los que por un rato fueron privados de su libertad por el acoso de los “no pago”.
“Se presentó Omar Vílchez (líder del movimiento) demandando la entrega de algunos bienes que, según él, hemos recuperado ilegalmente. El problema es que se presentan en masa, haciendo exigencias como bloque, pero se pidió apoyo a la Policía”, relató León Arias.
En el caso de la FJN, tiene 44 clientes en mora. Les reestructuró la deuda a 18 personas, de las cuales sólo una les está pagando. El resto están organizadas en el Movimiento “No Pago”.
¿Qué amenaza sienten ustedes, como microfinanciera, por este Movimiento de “No Pago”?
Evidentemente, el Movimiento de “No Pago” es la amenaza más fuerte que está enfrentando el sistema financiero nacional en este momento, ya que es una problemática que trasciende no sólo a las instituciones microfinancieras y financieras, sino que trasciende también a la banca convencional, en el sentido que la cultura del no pago sería una cultura generalizada de todos aquellos sujetos de crédito, que tienen algún tipo de deuda con alguna de estas instituciones. Sin embargo, no podemos dejar de hacer notar que también estarían expuestos a esta situación los propietarios de casas comerciales, que en este momento están otorgando mucho crédito de consumo. Este Movimiento de “No Pago” no sólo pone en riesgo el microcrédito, sino que todo tipo de crédito, porque en un país como el nuestro, las líneas de crédito han estado abiertas y accesibles. Sin embargo, para ello necesitamos que la gente esté convencida de que la cultura del “no pago”, la consecuencia principal que tendría, es el retraso total de la economía.
¿Qué problemas les ha ocasionado a ustedes este movimiento?
El gran problema que ha traído el Movimiento de “No Pago” ha sido la confusión, que se ha suscitado entre los clientes buena paga y entre aquella minoría que exige algunas condiciones que las instituciones de microfinanzas y finanzas no estamos en condiciones de otorgar. Nosotros no estamos renuentes a hablar o estudiar o analizar caso por caso la situación de esos clientes, con problemas de morosidad... El problema ha sido el trasfondo que se le ha dado y los intereses personales de algunas personas, que andan dirigiendo este movimiento. Como bien sabrán, parte de los cabecillas de este movimiento son personas que están sobreendeudadas con muchas microfinancieras, que valiéndose de medios bastante ilegales, no muy claros, han tenido créditos en más de una institución financiera.
¿Esas exigencias de ese movimiento, que dice que no se pueden otorgar, es la reducción de los intereses?
El problema básico de nuestros créditos no es la tasa de interés. Prueba de esto es que de 559 mil clientes que tenemos a nivel nacional, en 500 millones (de córdobas) de cartera, de los cuales 354 mil clientes, con 250 millones de cartera, están aglutinados en Asomif; y de ese porcentaje, de todo ese gran movimiento, el Movimiento de “No Pago” está integrado por mil 500 personas, y en cobranza judicial tenemos menos del uno por ciento en los juzgados. La conclusión es sencilla, si el problema fuera la tasa de interés, la mayoría estuviera en situación de mora, y no es así. El problema es que hay personas sobreendeudadas que no han hecho uso correcto de su crédito.
¿Y qué medidas están tomando las microfinancieras?
Las instituciones de microfinanzas hemos reorientado y estamos revisando nuestros planes estratégicos, nuestros planes de colocación, porque nosotros trabajamos para los clientes. Por trayectoria, Nicaragua es muy fuerte en la industria de microfinanzas a nivel latinoamericano, somos referente internacional, somos unos excelentes pagadores y quisiéramos que las personas que andan en el Movimiento de “No Pago” se den cuenta y que reflexionen sobre lo que les hemos venido diciendo. Así como ellos son deudores nuestros, nosotros también somos deudores de nuestros proveedores de fondo y necesitamos mantener nuestros récords crediticios limpios, para que puedan seguir viniendo las fuentes de fondos.
¿Qué piensa usted del discurso del presidente Ortega en Jalapa, que de una u otra forma hizo que este movimiento cobrara más fuerza?
El diputado (César) Castellanos, de la zona del norte, nos decía que probablemente el señor Presidente había sido víctima de la desinformación, porque en ese período estuvo fuera del país y una vez que él retornó, como estaba próxima la celebración del 19 de julio, estuvo en algunos actos en diferentes departamentos del país. Al parecer hubo un impasse entre su venida y la información que se le brindó. Luego, él rectificó con otro discurso y anoche mismo (miércoles pasado), nosotros estamos muy satisfechos y enhorabuena que el señor Presidente ha hecho este llamado maduro, responsable, hacia las personas que están endeudadas con las instituciones de microfinanzas; y no solamente les instó al pago, sino que también les hizo saber que nosotros, las instituciones de microfinanzas, somos instituciones que estamos coadyuvando a la economía nacional.
¿Qué tan cierto será que ahora Ortega no apoya el no pago, si incluso este movimiento ha sido ligado al Gobierno?
Yo considero que a medida que el Presidente va obteniendo información fresca, veraz y clara de parte de las instituciones de microfinanzas, él se va ir dando cuenta que las instituciones de microfinanzas somos necesarias en la economía del país. Es bueno recordar que por tres años consecutivos Nicaragua fue ganadora del premio a la excelencia que otorga el Banco Interamericano de Desarrollo. Además, ofrecemos créditos desde 2,000 córdobas y atendemos a gente que no es sujeto de crédito ante la banca convencional, por los costos que implica.
Desde el año en que el Presidente fue electo, meses después, nosotros hemos estado solicitando una audiencia directa con él; suponemos que por la apretada agenda de trabajo que él maneja, no ha habido oportunidad de que nos conceda esta reunión, pero aprovechamos para solicitársela a través de este medio.
Tengo entendido que ustedes se reunieron con representantes del Gobierno. ¿En qué quedaron esas reuniones?
Fuimos dos veces recibidos por el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, y el Superintendente de bancos, y también nos recibió el señor Bayardo Arce (asesor económico de la Presidencia). En ese momento, estas autoridades nos hicieron saber que al menos su apreciación particular es que si las instituciones de microfinanzas no vamos a captar recursos del público, no tiene lógica que nos regule la Superintendencia de Bancos, porque el objetivo de la Superintendencia de Bancos es servir de respaldo ante los depósitos del público. Nosotros tenemos lista una presentación para el Presidente de la República. Estamos a la espera de que él nos pueda atender y, sin duda, cuando le llevemos los datos él se va a dar cuenta del impacto que han tenido las instituciones de microfinanzas en el país.
En noviembre del año pasado habían retenido 10 millones de dólares entre varios proveedores y eso afectaba a varias microfinancieras. ¿Qué pasó con eso?
Los proveedores tomaron sus providencias para hacer los desembolsos, pero no fueron retenidos totalmente. En el caso de FJN no se nos retuvo. Los proveedores de fondos quieren que su dinero esté en un país donde haya un ambiente seguro, un ambiente confiable, un ambiente político y económicamente agradable para sus inversiones, evidentemente que con las situaciones que se han dado de julio del año pasado a esta fecha, nuestros proveedores están siendo más cuidadosos. Hubo un momento en que los desembolsos fueron detenidos en algunos casos, en otros casos fueron reducidos, en otros casos están a la espera de cómo va a ser el fin de esta situación, y yo creo que (los proveedores) están en toda la razón de estar mermando un poco los desembolsos.
Hay algunos proveedores de fondos que nos han manifestado que, al menos, nos van a mantener las líneas de crédito que teníamos aprobadas, pero hay otros que están esperando a ver qué sucede en todo este entorno, pero evidentemente que el ambiente ha hecho que se pongan más cuidadosos con la cartera, sobre todo porque nosotros tenemos obligaciones que cumplir con ellos y si a nosotros nuestra clientela no nos paga, nosotros estamos también en riesgo de no pagarle a ellos, de incumplir con nuestras obligaciones y vamos a ser nosotros los que vamos a entrar en situación de mora y nosotros no vamos a solucionar nuestra situación armando un movimiento no pago de las instituciones que estamos otorgando créditos. Tenemos que honrar nuestras deudas.
¿Y qué les han expresado sus proveedores de los últimos acontecimientos, promovidos por el Movimiento de “No Pago”?
La verdad es que a partir del lunes, en el caso específico de la Fundación José Nieborowski, ya estamos citados para algunas teleconferencias y para algunas visitas en nuestras oficinas. Ellos van a venir a investigar cómo está el clima, y no sólo vienen a investigar, vienen a revisarnos números, vienen a revisarnos planes estratégicos, vienen a revisarnos indicadores de cartera afectada, mayor y menor a 30 días, porque no los vamos a convencer solamente con palabras.
Este tipo de situaciones, como las promovidas por el movimiento de morosos, incide en el riesgo país. ¿ Les han manifestado que les vayan a aumentar las tasas de intereses por esto?
De hecho ya están incrementadas.
¿Desde cuándo?
Desde el año pasado. En las líneas de crédito ya nos han aumentado las tasas de interés, desde agosto. En el caso de nosotros, tenemos 14 proveedores de recursos. Para nosotros, la tasa promedio pasiva, a la cual nos prestan nuestros proveedores, es el 9.5 por ciento, y antes era un punto menos, 1.5. Entonces, si ellos nos prestan al 9.5 por ciento, ¿cómo nosotros vamos a prestar al 2 por ciento?