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Managua, 27/05/2012 6:33 AM
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El gobierno volvió a utilizar a los llamados “camisas azules”, en el perímetro de seguridad de la cumbre presidencial. (LA PRENSA/O.MIRANDA)
Usan a camisas azules como paramilitares
Cenidh y CPDH califican de “grave” uso de civiles como fuerza de choque con “facultades policiales”
Organismos de Derechos Humanos señalan que el Gobierno intenta debilitar institucionalidad de Policía
Elízabeth Romero
nacionales@laprensa.com.ni
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La presencia de grupos de los llamados “camisas azules” y otros ahora vistiendo de rosado —en ciertos casos portando armas de fuego cortas y en otros de pequeños bastones eléctricos— durante la recién pasada cumbre presidencial, fue duramente criticada por representantes de organismos de derechos humanos, que los llegaron a calificar como “paramilitares”.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez de Escorcia y el secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, coincidieron en que el Gobierno pretende sustituir con estos grupos a la Policía Nacional.

“Es verdaderamente grave, es verdaderamente preocupante. Prácticamente hay una sustitución y suplantación de la Policía, prácticamente no se puede llamar más que grupos paramilitares a estas personas que actúan atribuyéndose o desempeñando las funciones que le corresponden a la Policía”, dijo Núñez.

“Queda demostrado cómo la Policía Nacional está siendo desplazada”, fue la reacción de Carmona.

INTENTAN DESTRUIR IMAGEN DE POLICÍA

Aunque Núñez dijo que no está muy clara si estos grupos permanecieron en el lugar en función de sustituir a la Policía en la preservación de la seguridad de los presidentes centroamericanos o listos para enfrentar cualquier protesta que pudiera llegar. “En ambos casos es una suplantación de la Policía y una usurpación de funciones, y una destrucción de la institucionalidad de la fuerza encargada de mantener el orden en este país”.

La presidenta del Cenidh indicó que la Policía no puede seguir así, “independientemente de su responsabilidad de subordinación a la autoridad civil, existe también el deber de no acatar órdenes que violen la Constitución”.

Para Carmona “al paso que van, pronto estarán relevando de sus funciones a la Policía Nacional”.

Núñez estima, por su parte, que el interés único “es buscar cómo destruir la imagen que ha logrado forjarse con su empeño la (primera) comisionada Aminta Granera, hay un celo del perfil de la credibilidad que ella tiene”.

Para ello, dijo, están convirtiendo a la institución que ésta preside en un organismo incapaz de cumplir con sus funciones, de preservar el orden público y de garantizar la seguridad de las personas.

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