El terremoto del pasado jueves en Costa Rica activó fallas cercanas a la zona del epicentro, y además, el volcán Poás, en sus inmediaciones, registró el lunes una pequeña erupción freática, informó el Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori).
Un experto del Ovsicori, Marino Protti, explicó a ACAN-EFE que la activación de fallas cercanas a la que provocó el sismo de 6.2 grados en la escala de Richter, la semana pasada, es una respuesta geológica normal en estos casos.
“Es una reacción normal y esperable frente a los cambios en el ambiente y la deformación en la corteza que experimentó el área con el evento principal”, agregó.
Protti explicó que por ello es normal que se produzcan numerosos microsismos, lo cual, aclaró, no necesariamente indica que se vaya a dar otro sismo como el del jueves.
La nueva falla activada es la de Toro Amarillo, área situada pocos kilómetros al norte del volcán Poás, y que produjo varios sismos la noche del lunes y madrugada de ayer con magnitudes de hasta 4.3 grados en la escala de Richter.
SIGUE TEMBLANDO
La actividad sísmica en la zona afectada por el terremoto del pasado jueves en Costa Rica continúa con temblores de poco más de cuatro grados en la escala de Richter, que llenan de temor a los miles de damnificados ante la posibilidad de nuevos derrumbes.
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori) informó ayer que se han registrado varios sismos, cuyo epicentro es la misma zona donde se produjo el terremoto de 6.2 grados, en las cercanías del volcán Poás, unos 60 kilómetros al noroeste de San José.
Más de 2,500 temblores se han registrado desde el terremoto, pero sólo entre la noche del lunes y la madrugada de ayer y los habitantes de Vara Blanca, Poás y otras localidades afectadas han sentido cinco sismos con magnitudes entre los 2.8 y 4.3 grados, detalla un comunicado oficial.
El último y más fuerte de esta serie se produjo a la 01.09 hora local de ayer (07.09 GMT) y, al igual que todos los movimientos anteriores, fue causado por la misma falla local que provocó el terremoto del jueves.
Hasta ahora, las autoridades contabilizan 20 fallecidos por el terremoto, 100 heridos, casi 2,500 personas en albergues y cerca de 40 desaparecidos, aunque las esperanzas de encontrar más supervivientes son escasas.
El director nacional de operaciones de Cruz Roja, Guillermo Arroyo, declaró a la AFP que la lista de desaparecidos se eleva a “60-70”. “Hay sitios donde se sabe que hay cuerpos pero hasta que nos los extraigamos y se los entreguemos al OIJ no se contabilizan como muertos”, explicó.
Pero los datos de la Cruz Roja son desmentidos por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), en lo que parece una guerra de cifras.
“Por favor le pido que no se base en esos datos”, dijo a la AFP la portavoz de la CNE, Rebeca Madrigal, tras agregar que sólo el OIJ ofrece datos “oficiales”.
Se calcula que el sismo dejó al menos 100 millones de dólares en pérdidas en infraestructura vial, casas, comercios y fincas productoras en la zona de mayor impacto, por lo que el Gobierno declaró ayer emergencia nacional.
La energía fue restablecida en la mayoría de las comunidades afectadas y se suministra agua potable a los damnificados.