Asomif se reúne para buscar medidas que contrarresten las protestas
El dolor de cabeza para los empresarios de las microfinancieras ha vuelto. El movimiento del no pago, que entre junio y julio del año pasado se originó en el norte del país, intenta obtener fuerza y extenderse a la zona central de Nicaragua.
En julio pasado, ese movimiento formado por clientes morosos de las microfinancieras y organizados en el Movimiento de Productores, Comerciantes y Microempresarios de Nueva Segovia, se plantó frente a las instalaciones de varias instituciones de microfinanzas e intentó quemar la sede de la Fundación para el Desarrollo de Nueva Segovia (Fundenuse).
Los actos de violencia comenzaron después que el presidente Daniel Ortega azuzó a los deudores a “plantarse” frente a las microfinancieras.
Ayer, los directivos de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif) se reunieron en Managua para discutir medidas que puedan contrarrestar la nueva embestida del denominado “movimiento del no pago”.
Julio Flores, presidente de la junta directiva de Asomif, dijo que tienen información de que ese movimiento de morosos se reorganizó a finales de noviembre y está trabajando en municipios del centro del país, como Río Blanco, Matiguás, Camoapa, Juigalpa, Nueva Guinea y otros aledaños.
“Están organizando a los deudores que tienen problemas de pago con las instituciones, no sólo con las instituciones de microfinanzas ligadas a Asomif, sino también con los bancos”, aseguró Flores.
Pese a que llevan semanas movilizándose, explicó Flores, el movimiento antipago ha sido mal recibido en algunos municipios.
“Realmente, esto nos ha preocupado a las instituciones de microfinanzas, incluyendo a los bancos regulados que trabajan en microcréditos, como Procredit, Banex y Fama”, agregó Flores.
AUMENTA LA MORA
La medida que Asomif ya está tomando es hablar con los deudores, que no han sido parte de ese movimiento, para convencerlos de la importancia de mantener un buen récord de crédito y la disponibilidad de fuentes de financiamiento, sobre todo “en un año en que todos vaticinan que es un año de crisis”.
“Entonces, las acciones que nosotros emprendemos son básicamente de explicarle a la población la importancia de no sumarse a este movimiento de no pago”, dijo Flores.
El presidente de Asomif informó que de los clientes que en julio del año pasado firmaron la reestructuración de sus créditos, al menos el 50 por ciento no ha realizado los pagos correspondientes.
Gran cantidad de clientes de las 19 microfinancieras que integran Asomif no han realizado pago alguno desde abril del año pasado.
“Eso nos da pie (a creer) que realmente éste es un movimiento que busca cómo no pagar las deudas”, aseguró Flores.
Otro de los problemas, según han reportado las distintas empresas miembros de Asomif, es que los deudores, incluyendo a los líderes del movimiento, cuando llegan a las instituciones a presentar sus demandas lo hacen con agresividad.
“Nosotros los escuchamos y les decimos que nos presenten casos y que nosotros no vamos a reestructurar listados ni grupos que lleguen, nosotros vamos a atender caso a caso, a aquellos clientes que tengan problemas”, dijo Flores.
Uno de los líderes del movimiento del no pago es el ex candidato a alcalde por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Andrés Castillo Urbina, y el ex alcalde sandinista de Jalapa, Francisco Omar González Vílchez.
Según averiguaciones de LA PRENSA, el año pasado Castillo Urbina debía más de cien mil dólares (dos millones de córdobas) a la Asociación de Consultores para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa (Acodep). Asimismo, su deuda en otras financieras sumaba un total de un millón 692 mil 422 córdobas.
LIMITARÁN DESEMBOLSOS
El presidente de Asomif lamentó que de continuar esta situación del no pago, las comunidades donde haya problemas de ese tipo serán las perjudicadas, porque las microfinancieras dejarán de desembolsar préstamos.
“Las instituciones no pueden seguir prestando dinero en zonas donde hay muchos problemas de este tipo, y esto perjudica la economía local”, sostuvo.
Asomif atiende a 355 mil personas, de las cuales 117 mil son productores.