Presentado en la casa que Babe Ruth ayudó a construir, Mark Teixeira sonrió para los fotógrafos y atendió a los reporteros. Luego cruzó la calle 161 en el Bronx, Nueva York, y se introdujo en la instalación donde espera escribir su propia historia.
Teixeira, el poderoso bateador ambidextro de 28 años, que se convirtió en el más codiciado jugador de posición disponible en el mercado, fue presentado ayer por los Yanquis, en el probable último acto público en el viejo Yankee Stadium, que será tumbado en los próximos días.
“Éste es un día grandioso para mí”, dijo un sonriente Teixeira, acompañado de los principales ejecutivos de los Yanquis. “Entre mis metas está ganar la Serie Mundial con este equipo”, agregó el jugador, firmado por ocho años y 180 millones de dólares el 23 de diciembre.
Teixeira fue presentado el mismo día en el que Andy Pettitte rechazó una oferta de los Yanquis por un año y 10 millones. Eso significa que probablemente Teixeira no sea la última figura que aterriza en el Bronx.
Sin embargo, eso no disminuyó el entusiasmo que experimentaron los yanquistas con su nuevo cañonero, quien debe batear delante de Alex Rodríguez —o quizá detrás— en una formidable mancuerna ofensiva para la próxima temporada.
“El viejo Yankee Stadium se resiste a morir”, dijo el manager de los Bombarderos, Joe Girardi. “Éste es otro día especial”, agregó el dirigente, en cuyo primer año de administración se vio cortada en 13 la racha de años sucesivos yendo a los play offs.
EL NÚMERO 25
Teixeira usará el número 25 que deja Jason Giambi, y no el 23 que utilizaba en su carrera, en honor a su ídolo Don Mattingly, debido a que los Yanquis retiraron ese número (23) en un homenaje al primera base que jugó todas sus 14 temporadas con el equipo de la Gran Manzana.
Este jugador, firmado por los Rangers en el 2001, debutó en las Mayores en el 2003 y en cinco de esas seis campañas ha conectado al menos 30 jonrones y remolcado 100 carreras.
Es, además, el bateador de mayor calibre que llega a los Yanquis, desde el aterrizaje de Alex Rodríguez en el 2004, cuando fue cedido por Texas, a cambio de Alfonso Soriano y Joaquín Arias, de los Yanquis.
Los neoyorquinos también habían adquirido a Giambi en el 2001 y más adelante a Hideki Matsui y Bobby Abreu, pero las expectativas con Teixeira son mayores por su consistencia demostrada en su carrera con los Rangers, Bravos y Angelinos.
Aun cuando persisten los rumores de un supuesto esfuerzo de los Yanquis por agregar a su alineación el explosivo bate de Manny Ramírez, los Mulos parecen listos para competir en la pujante División Este.
Sin embargo, quienes conocen la historia de los Yanquis, saben que es un equipo que no se conforma con competir. Desea ganar y esta vez, parecen lo suficientemente armados para lograr ese objetivo.
“Aún no he llegado al techo de mi rendimiento”, dijo al final Teixeira. Nueva York es el mejor escenario para que alcance la grandeza. Y sin duda, necesitará avanzar hacia la cima.
De lo contrario, sentirá en carne propia la agresividad de los medios y la impaciencia de los aficionados.