La discusión sobre el próximo presidente de la Asamblea Nacional es cuestión de cualidades, más que de votos para lograr la candidatura, según los ex presidentes de la Asamblea Nacional, Cairo Manuel López, ahora dedicado a la asesoría jurídica, y Miriam Argüello, diputada conservadora en la Convergencia Nacional con el Frente Sandinista y aún presidenta de la Comisión de Probidad y Transparencia.
Para López (presidente en 1996) una de las cualidades más importantes de un presidente es “que sea ecuánime, que vele por la institucionalidad del parlamento, más que por su partido o la mayoría que lo eligió para el cargo”.
El ex diputado mencionó que para dirigir el parlamento es preciso gozar de “autoridad moral y respeto” entre el resto de los legisladores.
Por su parte, Argüello (presidenta entre abril de 1990 y enero de 1991) valoró que un presidente de la Asamblea debe tener la capacidad para ejercer este cargo y eso pasa por conocer la Ley Orgánica de la Asamblea y actuar según ésta.
También señaló que es importante que éste sepa administrar los bienes del parlamento, “que maneje los recursos de una manera honesta y con economía, sin despilfarro para evitar mayores deudas”.
La oposición aspira a controlar la presidencia de la Asamblea, pero aún no define a su candidato, mientras concentra su debate en cuál legislador articularía una alianza estratégica en el parlamento.
Pero López y Argüello insisten en que un buen presidente de la Asamblea representa a este Poder del Estado, más allá del partido o los votos que lo llevaron al cargo, por eso consideran que quien resulte electo en la sesión inaugural del próximo 9 de enero debe ser “un presidente de todos”, dice Argüello, y López repite: “Que tenga amplio consenso, respete y haga respetar la institucionalidad del parlamento”.