Miles de nicaragüenses que retornarán a Costa Rica entre hoy y mañana hicieron enormes filas en el Consulado costarricense desde tempranas horas para poder sellar sus visas y así reincorporarse a sus centros laborales.
Ayer, Indira Vega Tórrez, una joven embarazada, de 24 años, llegó desde muy temprano al Consulado costarricense, su espera no fue por mucho tiempo pues a las mujeres embarazadas o que estuvieran cargando niños les permitían pasar de inmediato.
“Estoy aquí desde hace tres horas, en mi trabajo me esperan hoy, pero no creo llegar a tiempo porque esto va para largo”, dijo Vega quien reside en Costa Rica desde hace dos años.
Asimismo, José Luis López de 49 años debía presentarse hoy a su centro de trabajo en Costa Rica pero a las 10:00 a.m. él era uno de los últimos de la fila para sellar su visa.
“Creo que no llegaré ni hoy ni mañana a Costa Rica porque ya es tarde y estoy lejos de pasar. Hoy tenía que incorporarme a mi trabajo y no pude hacerlo”, dijo López.
Las filas parecían ser interminables. La primera fila era para pagar los 20 dólares que cuesta la visa de ingreso y la segunda para sellar la visa, esta última rodeaba toda la manzana del Consulado.
Unos 40 efectivos de la Policía Nacional estaban en el lugar para controlar el ingreso de las personas al Consulado. “Estamos controlando la situación para que no haya problemas ni desorden, porque siempre se dan conflictos por causa del desorden”, afirmó el subcomisionado Bayardo Somarriba.
Asimismo, en el Consulado de Costa Rica en Rivas se vivía una situación similar debido a la afluencia de personas que retornarían a Costa Rica. El Consulado prolongó el horario de atención hasta las dos de la tarde de ayer.
NEGOCIOS RESULTARON
Mientras los nicaragüenses esperaban su turno, otra cantidad considerable se dedicaba al comercio ambulante.
Joseline Baltodano, una pequeña de 13 años, vendía junto a su madre forros de pasaporte en los alrededores del Consulado costarricense. “Cuando los días son buenos como hoy (ayer) ganamos hasta más de 500 córdobas con la venta de forros”, comentó Baltodano.
Otro negocio que ofrecen es el de cuidar maletas por cinco córdobas. Nathaly Porras se dedica a cuidar maletas en la esquina izquierda del Consulado. “Aquí cuidamos las maletas de las personas que vienen a hacer fila al Consulado. Por cuidar cada maleta les cobramos cinco córdobas”, aseguró Porras.
Pero la venta de forros, comida y alquiler de teléfono no es lo único que ofrecen los comerciantes en el lugar. Un grupo de personas se dedica a la “venta de lugares”. Tatiana Merlo que estaba en la fila aseguró que su lugar lo compró en 100 córdobas a una señora de unos 40 años.
“Aquí hay un grupo de personas que vienen desde temprano a hacer filas para luego vender hasta por 150 córdobas el lugar”, apuntó Merlo.
Por su parte el subcomisionado Somarriba señaló que “estas personas que se dedican a la venta de lugares son las principales generadoras del desorden”.