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Hilmi al-Samuli llora en la morgue del Hospital Al-Shifa, al encontrar los cuerpos de sus dos pequeños hijos y un sobrino. (LA PRENSA/AP/Mahmud Hams)
Hambre, sed y oscuridad en Gaza
Palestinos llevan ya dos días sin electricidad ni agua y no tienen dónde comprar alimentos
A la escasez se suman el colapso de los hospitales, la falta de medicinas y la imposibilidad de recibir ayuda
JERUSALÉN/GAZA Y GINEBRA/CABLES COMBINADOS
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Monseñor Hombach pide fin de ataques

El escenario de terror y muerte que se vive en la Franja de Gaza y que ya ha cobrado muchas víctimas civiles, fue rechazado en Nicaragua por monseñor Bernardo Hombach, Obispo de la Diócesis de Granada, quien instó a los pueblos de Israel y Palestina al perdón y la paz.

En su acostumbrada homilía, Hombach dijo que ambos pueblos están en pleitos “viviendo la mentalidad del Viejo Testamento. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano”.

La sangrienta ofensiva militar israelí no es para el alto prelado de la Iglesia católica nicaragüense, la salida al conflicto. “Y como cristianos sabemos que esto no es la solución. De esta forma uno puede lograr una paz, pero para muy poco tiempo. Lo que puede formar una paz auténtica es ese espíritu de perdonar lo que se ha hecho hasta ahora”, refirió.

“El odio es mal consejero. Ahí tenían que buscar ambos pueblos de no mirar hacia atrás, sino hacia delante”, dijo.

Lucía Vargas/ CORRESPONSAL GRANADA

Mueren sin ayuda

La portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Dorothea Krimitsas, denunció ayer que los heridos en Gaza mueren mientras esperan las ambulancias de la Media Luna Roja palestina, que no pueden acercarse debido a los combates. “La situación es extremadamente peligrosa y la coordinación del envío de ambulancias muy compleja debido a los ataques y las operaciones militares ininterrumpidas”, dijo la funcionaria.

La situación humanitaria es dramática en la Franja de Gaza, arrasada sin descanso desde hace diez días por fuego israelí y donde más de un millón de personas no disponían de agua ni electricidad desde hace 48 horas.

“No hay servicios públicos ni agua ni electricidad ni pan ni alimentos esenciales. No funcionan los teléfonos, la vida está paralizada, nadie trabaja, faltan medicinas; ¿qué más hace falta para reconocer que hay un desastre humanitario?”, dijo a Efe por teléfono desde Gaza, Hayat Abu Shamaleh, portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

Cinco de las ocho líneas que proveen a la Franja de electricidad desde Israel y Egipto han sido destruidas por los ataques israelíes, que también han inutilizado la única central eléctrica de ese territorio palestino, lo que le ha dejado sin el 75 por ciento del suministro que necesita.

Además, la inmensa mayoría de pozos funcionan con bombas a motor, por lo que, sin electricidad, no hay agua.

La división de la Franja en tres partes incomunicadas por las fuerzas invasoras israelíes hace “extremadamente peligroso” el paso de uno a otro lado, lo que dificulta enormemente el trabajo de las agencias humanitarias, incapaces de llegar al más de un millón de personas que dependen de ellas para sobrevivir.

“No es sólo el 80 por ciento de la población que depende de ayuda; tampoco el resto están bien, porque aunque tengan dinero no pueden comprar nada: las tiendas están cerradas, los molinos no funcionan y cada vez escasea más la harina con la que se hace el pan que es la base de la dieta aquí. Tampoco hay azúcar ni aceite”, explica Shamaleh.

DAÑOS ENORMES

Los daños provocados por la invasión israelí son “enormes” y los tanques y tropas avanzan dejando atrás carreteras repletas de boquetes y calles llenas de escombros.

La UNRWA ha instalado once refugios donde empiezan a llegar los primeros desplazados por el conflicto, que superan ya los 5,000 y que, según Shamale, “van aumentando según pasan las horas”.

“Tenemos tiendas para más de 40,000 personas, pero ahora mismo no podríamos proporcionar alimento a todos ellos”, admite.

“Muchas familias ya no hacen tres comidas al día”, añade.

Si las cosas no están peor es porque todo el mundo comparte lo que tiene, explica el portavoz, que asegura que él mismo reparte con sus hermanas y sus familias la poca harina de que disponen.

Además de la dureza de la situación, están los muertos que suman más de 550.

MUEREN FAMILIAS ENTERAS

Desde que comenzó la invasión por tierra el pasado sábado, la mayoría de las casi cien víctimas mortales son mujeres y niños, según el Informe de Situación distribuido hoy por la oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU, que señala que “entre los muertos hay familias enteras”.

Hoy por la mañana siete miembros de una misma familia murieron cuando su vivienda en el campo de refugiados de Shati fue alcanzada por un proyectil lanzado por un barco de guerra israelí desde la costa mediterránea de Gaza.

La ONU precisó que “el peligro al que se enfrenta el personal médico y la dificultad de sacar a los heridos de los edificios derrumbados hace que la evacuación y el recuento de víctimas sea complicado”.

HOSPITALES COLAPSADOS

La situación más dramática se vive en los hospitales, algunos de los cuales tratan de mantenerse funcionando con un personal exhausto y cortes eléctricos de hasta 24 horas.

“Dependemos de generadores y éstos pueden parar en cualquier momento”, dijo también desde Gaza a Efe, Hasan Jalaf, director general del Hospital Shifa, el principal de la Franja.

Porque los generadores dependen de combustible. Y, combustible, tampoco hay.

Ni más de 105 tipos de medicinas. Ni 247 tipos de suministros médicos y quirúrgicos. Ni bolsas suficientes para los cadáveres. Ni bastantes médicos para hacer frente a la tragedia.

Los directivos del Hospital Shifa, el más grande de Gaza, dijeron que estaban abrumados por la cantidad de muertos y heridos que llegaban al lugar.

Los cadáveres eran colocados de a dos en cada gaveta de la morgue, los heridos deben ser atendidos en los pasillos, pues todas las camas están ocupadas, y tres niños menores de seis años que murieron cuando un proyectil de la artillería israelí cayó el lunes en su vivienda, tuvieron que ser depositados en el piso del centro médico, dijeron funcionarios palestinos.

En los ataques de ayer, murieron 16 personas en Gaza, 10 eran niños, dijo el doctor Moaiya Hassanain, funcionario de salud pública de Gaza.

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