Óscar Sobalvarro. /LAPRENSA/ARCHIVO M. Orozco
Ejército debe “lavarse la cara” y revelar cifras
Lucydalia Baca C.
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“Fue una carnicería”

El ex jefe del Ejército, general Humberto Ortega, dice que durante el conflicto armado sólo murieron tres mil 500 muchachos que cumplían el Servicio Militar Patriótico.
Oscar Sobalvarro, alias “Comandante Rubén” en un reportaje publicado por LA PRENSA en el 2001, dijo que sólo en 1987 murieron más de ocho mil y que en al principio combatían con los “inexpertos jóvenes” pero luego, dieron inicio a la “carnicería”. “Eran chavalos jovencitos que no tenían formación militar ni el carácter para estar ahí... aunque después se convirtieron en algo serio”, afirmó.

Para evitar que se manipule la historia al reducir la cantidad de muertos que provocó el SMP

Organizaciones defensoras de derechos humanos y especialistas en temas militares consideran que el Ejército de Nicaragua debe revelar la cifra oficial de reclutas que murieron mientras cumplían el Servicio Militar Patriótico (SMP), para evitar que por “intereses políticos” se manipule la historia, al reducir drásticamente esos datos, como lo hizo el ex jefe de la institución, general en retiro Humberto Ortega, en un artículo que publicó la semana pasada un diario local.

En el escrito publicado en dos partes y titulado De la Guardia Nacional al Ejército Constitucional, el general Ortega asegura que el llamado SMP fue imprescindible para poner fin a la guerra que causó la muerte de más de 30 mil personas, entre ellas “cerca de tres mil 500 jóvenes que cumplían el SMP”.

La manipulación de la cifra, que fue calificada como “ridícula, extremadamente baja y fuera de la realidad”, se atribuye al interés de la institución armada por mantener oculto un dato que debe ser del dominio público, ya que afectó a toda la población.

Marcos Carmona, director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), afirma que para cualquier nicaragüense que vivió esa época es imposible creer que sólo tres mil 500 muchachos murieron mientras cumplían el SMP, ya que los cadáveres bajaban de las montañas por cientos y aunque el conflicto duró casi una década, en pocos meses los cementerios colapsaron.

Considera que mientras el Ejército siga negándose a revelar las cifras oficiales y sólo se manejen datos aproximados, se correrá el riesgo de que cualquier personaje manipule las cifras de acuerdo con su conveniencia política.

Aunque no existen datos oficiales, hay cálculos aproximados de ambos bandos que coinciden. Por ejemplo, en el libro Confesiones secretas de un coronel sandinista. El último de los Boitano, el coronel en retiro Víctor Boitano asegura que “sólo en el año 1987 murieron casi 8 mil hombres del Servicio Militar Patriótico”. Según sus cálculos, de los 50 mil civiles, militares y contras que murieron durante el conflicto, por lo menos 20 mil eran jóvenes que cumplían el SMP.

En una entrevista publicada por LA PRENSA en septiembre del 2001, el jefe de Operaciones de la Resistencia Nicaragüense, conocida como “La Contra”, José Payán, alias “Comandante Mike Lima”, también dijo que 1987 fue el año más violento de la guerra y en el que más muertes se registraron. “En ese año murieron en combate casi 8 mil reclutas del SMP”, dijo el “Comandante Mike Lima”.

Marcos Carmona señala que es evidente la intención del general Ortega por minimizar los efectos del SMP. Relata que en los primeros años del fin del conflicto, la CPDH solicitó información oficial al Ejército sobre algunos temas, pero nunca logró que la entregaran, ni siquiera a través de los ministros de Defensa y Gobernación de los gobiernos liberales, ya que los funcionarios tampoco tuvieron acceso a ella. “Podrían estar ocultando información que puede ser usada en contra del Ejército y del general Ortega en el caso de la Navidad Roja”, dice Carmona.

LA SANGRE RECLAMA

Monseñor Abelardo Mata, Obispo de Estelí y presidente de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH), estima que aunque las personas cambien de ideología la “sangre reclama y la hermandad no se puede negar”. Atribuye la “drástica reducción de la cifra de muertos” que hace Ortega a que “no quiere ver a su hermano, el presidente Daniel Ortega, hundido y busca cómo apoyarlo y sostenerlo”.

Aunque no puede refutar la cifra de los tres mil 500 muertos con cifras oficiales, pero afirma que de acuerdo con su “impresión global” la cifra es demasiado baja.

Recuerda que estuvo encargado de la parte estadística de la Comisión de Verificación que presidía el cardenal Miguel Obando, que trabajaba en coordinación con la Comisión Internacional de Apoyo y Verificación (CIAV), que creó la Organización de Estados Americanos (OEA) para supervisar el proceso de desmovilización, desarme y posterior reinserción de los desarmados, y afirma que las cifras que se manejaban en ese momento de la gente que moría en el campo eran superiores a las que da ahora Ortega.

Considera que el Ejército no debe seguir ocultando información y que si en realidad “quiere limpiar su cara” debe ser más franco y abierto y platicar sobre los problemas que no son internos sino que afectaron tremendamente a los nicaragüenses y la historia de este país.

“Hay que ser francos en reconocer lo que se ha hecho. No se puede andar con cartas bajo la manga por cuestiones politiqueras. La institución debe ser franca y abierta con el pueblo al cual dice servir y de cuya seguridad dice velar, viendo también los errores que han cometido y hablando francamente de ellos”, advirtió Mata.

MURIERON MÁS DE DIEZ MIL

Lamenta que a pesar de los esfuerzos que hizo la Iglesia en su momento, nunca se logró instalar una Comisión de la Verdad, para esclarecer las consecuencias de todo estos “errores que se cometieron en aquella época”.

El director ejecutivo de la ANPDH, Roberto Petray, dice que la cifra de Ortega “da risa” porque en el Programa de Desaparecidos que manejaron llegaron a recibir más de cuatro mil denuncias, la mayoría jóvenes del SMP, cuyos cadáveres nunca fueron entregados a las familias o cuando los ataúdes estaban llenos con tallos de guineo.

Recuerda que a pesar de la falta de información oficial, en los primeros años de la década del noventa, diversas investigaciones determinaron que existieron al menos 35 cementerios clandestinos en los que quedaron enterrados más de mil muchachos del SMP y que en general se calculó que durante el conflicto hubo al menos diez mil muertos del SMP.

El especialista en temas de defensa Roberto Cajina considera que la falta de información y datos exactos son una gran “debilidad”, que atribuye a la falta de organización, recursos y control del Ejército en aquel momento y lamenta que se esté tratando, por intenciones políticas, de minimizar los efectos de la guerra y del SMP.

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