El huracán Jimena, el primero de la actual temporada de ciclones en el Pacífico, se acercaba ayer convertido en poderoso huracán de categoría 4 a costas mexicanas, obligando a las autoridades a emitir una alerta por su alta peligrosidad. Pero para muchos mexicanos la noticia no es tan mala. Ayer, el huracán bañaba al sediento interior del país, que padece una severa sequía.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) clasificó ayer a Jimena como “peligroso huracán” al subir a la categoría 4 de la escala Saffir-Simpson (de 1 a 5), e indicó que va con rumbo a impactar la península de Baja California en las próximas 72 horas.
LLUVIAS BIENVENIDAS
El meteorólogo mexicano Jaime Albarrán dijo que éste es el primer huracán, de las once tormentas que se han formado en la actual temporada, que se acerca a las costas mexicanas del Pacífico.
El beneficio es “total”, ya que se trata de “un sistema muy húmedo, que trae muchos aguaceros al interior de México”, agregó el experto.
Albarrán, del SMN, pronosticó que Jimena estará costeando el Pacífico mexicano unos tres días más antes de impactar territorio nacional, lo que seguirá causando lluvias en el centro, sur y occidente de México.
En estas regiones del país habrá de fuertes a intensas lluvias, indicó el SMN, pero alertó que provocarán “inundaciones en partes bajas y deslaves (corrimientos de tierra) en zonas de montaña”.
Los aguaceros traerán un alivio al campo mexicano, afectado por una severa sequía que golpea algunas regiones y amenaza con echar a perder 7 millones de hectáreas de tierra cultivada, según ha alertado la Confederación Nacional Campesina (CNC), organización que dice representar a cinco millones de productores del campo.
La sequía que enfrenta el campo mexicano es “la peor en 70 años” y pone en peligro una “cosecha de 20 millones de toneladas en granos básicos” del ciclo agrícola primavera-verano, afirma la CNC, organismo campesino vinculado al opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Pero también la capital del país, con unos 19 millones de habitantes en la zona metropolitana, está padeciendo por la escasez de lluvias y decretado una alerta por el bajo nivel en los embalses que abastecen de agua a la urbe.
La Comisión Nacional del Agua explicó en días pasados que en julio se registraron en México “lluvias muy escasas, alcanzando ese mes el segundo lugar de menor lluvia en el período 1941-2009” y aseguró que se prevé que durante el verano de este año continúe un patrón de precipitaciones menores al promedio histórico.