Los sistemas bancarios de Centroamérica comparten el mismo destino definido por la crisis financiera internacional, la desaceleración de su crecimiento y un incremento en los niveles de mora, que si bien no son alarmantes, sí reflejan el efecto de la crisis económica global.
Uno por uno los Superintendentes de Centroamérica expusieron lo que significa el destino común, unidos incluso por la misma crisis financiera internacional y todos coinciden en que un factor de incidencia para evitar que la crisis golpeara con mayor fuerza ha sido la unificación de criterios para enfrentarla desde antes que se sienta el impacto, según informaron los funcionarios de la supervisión bancaria centroamericana.
La caída de los principales indicadores económicos en la región, tales como el de crecimiento del Producto Interno Bruto, el de las remesas familiares ha tenido su costo en los sistemas financieros de la región, que vieron reducidos los flujos de dinero.
“El problema básico que vimos en principio fue una posible reducción en la liquidez, debido a la crisis bancaria internacional, eso afectó a los bancos nuestros, porque limitó el acceso a los recursos internacionales y por consiguiente el BCN actuó a tiempo y le brindó liquidez a la banca dominicana”, destacó José Mora, superintendente de República Dominicana, en lo que puede considerarse el resumen de la reacción de los países ante lo inminente.
¿TOCÓ FONDO LA CRISIS?
La banca centroamericana se muestra más optimista que hace un par de meses cuando las autoridades financieras, los economistas, y autoridades de Gobierno sostuvieron que “lo peor de la crisis todavía está por venir”.
Para el sistema financiero, lo peor pudo haber pasado, “ya los índices parecen señalar que la crisis tocó fondo. Hay indicadores que dejaron de caer y podemos creer que se empieza a dar una pequeña reactivación”, dijo un optimista Francisco Lay, superintendente de Bancos de Costa Rica, durante la cita de autoridades de supervisión bancaria de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.
El reporte de los Superintendentes, indica que la banca regional ha enfrentado relativamente los efectos de la crisis ya que si bien hay una desaceleración en el ritmo de crecimiento, la respuesta ha sido efectiva al punto de que no se registra ningún síntoma de desestabilización bancaria.
En el caso de Guatemala, hay una caída en el otorgamiento de créditos, y un incremento en el nivel de mora, sin embargo hay un crecimiento en los niveles de liquidez, afirmó Edgar Martín, superintendente de Bancos de Guatemala, quien destaca la importancia de unificar los criterios normativos de la supervisión regional dada la regionalización de la banca.
En Honduras y El Salvador la situación es similar, aunque con el agravante de la caída en los flujos de remesas familiares provenientes del exterior y que constituyen un fuerte componente en la economía de esos países.
El sistema bancario nicaragüense mantiene niveles adecuados de liquidez, según destacó el Superintendente de Bancos, Víctor Urcuyo, quien asegura que los niveles de adecuación de capital del sistema se encuentra en 14 por ciento, cuando la ley determina el 10 por ciento. Agregó que se han tomado todas las medidas necesarias de supervisión para evitar una mayor afectación al Sistema Financiero Nacional.