En el editorial de LA PRENSA del miércoles 26 de agosto corriente, ( “¿País libre de analfabetismo?”), expresamos nuestras dudas sobre la información del Gobierno de que Nicaragua es ya un país libre de analfabetismo, porque supuestamente sólo el 3.56 por ciento de los nicaragüenses es analfabeto y eso es nada en términos estadísticos.
También nos referimos a la información divulgada por medios oficialistas, de que: “Según el Gobierno, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) certificó mediante una encuesta que hizo entre 12,538 personas, que es cierto lo dicho por Daniel Ortega, de que en Nicaragua hay ahora menos del cuatro por ciento de analfabetas, o sea nada en términos estadísticos”. Y pusimos en duda esa certificación porque a nuestro juicio la Unesco “se ha caracterizado por sus simpatías hacia los gobiernos izquierdistas de todas partes del mundo que generalmente mienten con las palabras y engañan con las estadísticas”.
Al respecto, el doctor Juan Bautista Arríen —a quien no mencionamos personalmente en dicho editorial— se comunicó con nosotros para decirnos que él no es representante de la Unesco en Nicaragua, sino, Secretario Permanente de la Comisión Nacional para la Unesco. La representación de la Unesco para todos los países de Centroamérica, precisó, tiene su sede en Costa Rica. Y explicó que la Unesco no ha avalado que Nicaragua es un país libre de analfabetismo, porque esta organización no reconoce el concepto “libre de analfabetismo”, sino que opera con “tasas de analfabetismo”, que es muy diferente. Además, dijo el doctor Arríen que no fue la Unesco sino una Comisión de Verificación integrada por seis personas y presidida por él, la que verificó que la tasa de analfabetismo en Nicaragua es menor del cinco por ciento. Y nos señaló que no es cierto que la Unesco sea “un organismo de la ONU copado por funcionarios de izquierda”, como se aseguró en el editorial, ni que se caracterice por su simpatía hacia los gobiernos izquierdistas.
Pero la información de que el doctor Juan Bautista Arríen es el representante de la Unesco en Nicaragua, y que este organismo ha avalado la proclamación hecha por el gobierno de Daniel Ortega, de Nicaragua como “país libre de analfabetismo”, fue divulgada por medios oficialistas y afines al régimen orteguista, entre ellos el periódico electrónico oficial El 19 Digital. En efecto, ya en su edición del martes 26 de junio de este año, el mencionado medio oficialista dijo textualmente que: “El representante de la UNESCO en Nicaragua, doctor Juan Bautista Arríen aseguró hoy que nunca antes en la historia el país había tenido una tasa de analfabetismo menor al cinco por ciento como ocurre ahora. Al destacar la labor desarrollada por la Comisión Independiente de Verificación, Arríen subrayó que el 4.73 por ciento certificado recientemente, reflejan los esfuerzos que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, la juventud y el pueblo han volcado en esta titánica tarea”. Hasta aquí la cita de El 19 digital.
Por otra parte, en cuanto a que la Unesco tiene una orientación ideológica de izquierda, esto es una historia vieja y muy conocida. Por eso fue que varios países se retiraron de esa organización en el año de 1984. Uno de ellos fue EE.UU. que volvió hasta en el 2002. No se puede olvidar la lucha de la Unesco para imponer un Nuevo Orden Mundial de la Información, mediante el cual se pretendía legitimar el supuesto derecho de los Estados a censurar la prensa.
Bajo la actual dirección del japonés Koichiro Matsuura, la Unesco ha venido recuperando credibilidad paulatinamente. Pero todavía en marzo del año pasado, la Unesco boicoteó, al retirarle su apoyo, una campaña de Reporteros sin Fronteras en el Día Internacional por la Libertad de Expresión en Internet, porque se señalaba como países enemigos de la libertad de prensa a Arabia Saudí, Bielorrusia, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Etiopía, Irán, Uzbekistán, Siria, Túnez, Turkmenistán, Vietnam y Zimbabwe, casi todos ellos dominados por férreas dictaduras izquierdistas.
Nosotros, como lo señalamos en el editorial del miércoles pasado, apoyamos todo esfuerzo educativo nacional o privado y cualquier campaña de alfabetización. Nos regocijaría que fuese cierto que Nicaragua es ya un país libre de analfabetismo y no tendríamos ningún problema en reconocerle ese mérito al gobierno de Daniel Ortega. Pero sería indispensable, para nosotros, como lo señalamos en el editorial del miércoles 26 de agosto, que una auditoría social totalmente desvinculada del gobierno de Daniel Ortega, verificara esa asombrosa tasa de alfabetismo que haría de Nicaragua un país sin analfabetos.