La recolecta cafetalera en Costa Rica arranca la próxima semana en medio del temor de las autoridades sanitarias de que los obreros agrícolas extranjeros puedan contraer y expandir aún más el virus AH1N1.
Según el director del Instituto de Café de Costa Rica (Icafé), Ronald Peter, la expectativa de cosecha para la temporada 2009-2010 es de 2 millones 250 mil quintales y la mano de obra nicaragüense será fundamental para recolectarla.
“Siempre es importante contar con mano de obra nicaragüense, que siempre nos apoya en estas actividades y estamos esperando recibirla como ha sido en los últimos años”, anunció Peter.
La recolecta inicia en Coto Brus, luego sigue a Pérez Zeledón y la zona de Los Santos, en la zona sur del país, donde el grano madura temprano; y termina en marzo del 2010 en fincas del Valle Central donde el café madura tardío.
El Ministerio del Trabajo fijó en 633 colones (un dólar con 6 centavos) el precio por cajuela recolectada, pero el precio siempre se dispara de acuerdo con la necesidad de mano de obra de las fincas.
El año pasado, por ejemplo, el precio por cajuela inició en mil colones (1.7 dólares), luego estuvo en 800 (1.35 dólares) y terminó en 900 colones (1.52 dólares). Según Peter, entre 120 mil y 150 mil braceros recogerán la cosecha venidera.
“Nosotros esperamos una mejor cosecha este año, hemos tenido condiciones climáticas muy satisfactorias para los cultivos, eso ha hecho no sólo que sea mejor la cosecha sino que más parejita; entonces, eso beneficia tanto al productor como al recolector porque le rinde mucho más”, declaró el jerarca del Icafé.
Según Peter, se calcula que entre 30 y 40 mil nicaragüenses se emplearán durante esta temporada de recolecta, además de unos 12 mil indígenas panameños. El resto de mano de obra es costarricense.
ALERTA POR GRIPE
Este año, el temor de que recolectores de café puedan contagiarse del virus AH1N1 por la insalubridad de los campamentos o baches donde se hospedan, y que luego puedan expandirlo porque muchos migran de un cafetal a otro, provocó que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estableciera un protocolo para visitar fincas y ejercer controles.
“Eso (la gripe) es incontrolable. Los indígenas migran en condiciones más difíciles que los nicaragüenses. El Icafé apoya en lo que puede, aunque nuestra función es ésa. Apoyamos si se puede económica o logísticamente y mantener informado a los caficultores, porque nosotros dependemos mucho de las dos manos de obra, los panameños y nicaragüenses”, explicó Peter.
“El cafetalero deberá tomar sus precauciones. Nosotros creemos que salvo debilidades que tenga la gente que viene, de hecho la caficultura que es al aire libre, que no es concentrado, a eso no le vemos tanto problema. Es importante mantener ventanas (de los baches) abiertas, limpieza e informar a los recolectores de la importancia de mantener higiene”, añadió.
La CCSS creó equipos móviles para visitar fincas, diseñó una ruta de traslado de pacientes a hospitales de San José, habilitará un puesto de control en la frontera entre Panamá y Costa Rica y aplicará tratamiento con tamiflu a los afectados.
LOS MÁS VULNERABLES
Los más vulnerables para contraer virus y diseminarlo son los indígenas panameños que provienen de la etnia Ngobe-Buglé, pues el 75 por ciento de ellos padece de desnutrición, hay mujeres embarazadas y muchos niños.
Apenas el 30 por ciento de los indígenas que llegan al país son cubiertos por la Caja mediante visita a los baches, y de las 2 mil cafetaleras que hay en Cotos Brus, por ejemplo, sólo 12 forman parte del proyecto Finca Sana, donde hay mejor higiene y la atención médica es mejor.
El representante de Coopesanvito, Hernando Ureña, reconoció que “las circunstancias de manejo sanitario de la población migrante son sumamente difíciles; ingresan sin ningún tipo de control sanitario a pesar de los esfuerzos de las autoridades de Salud. Ellos sólo acuden a los servicios de salud cuando tienen problemas graves, no hacen control preventivo”.