publicidad
Noticias | Servicios | Suplementos | Especiales | Magazine | Nicas en el Exterior | Publicidad | Contáctenos
Managua, 27/05/2012 7:39 AM
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
¿Qué podemos cambiar de la historia?
Orlando López-Selva
El autor es licenciado en Ciencias Políticas.
publicidad

Al repasar las políticas internas y exteriores de Nicaragua desde Fruto Chamorro, pasando por los 35 años de los conservadores en el poder, Zelaya, los Somoza, y los sandinistas, se repiten los mismos eventos.

Cito los más recurrentes: 1) Nicaragua dividida por el enfrentamiento entre bandos; 2) Jactándonos del sentimiento nacionalista para optar por japoneses o gringos para construir un canal interoceánico ; 3) Enardecidos en vano por nuestra frontera con Costa Rica; 4) Enfrentados contradictoriamente con los gringos; 5) Maltratando a los europeos —antes ciudadanos “humillados” por fuerzas oficialistas—, hoy cooperantes o diplomáticos expuestos al olvido de los pactos de Viena; 6) Enredados en pactos políticos internos; 7) Enfrentados por la reelección presidencial; 8) Buscando reformas constitucionales o nueva Carta Magna; 9) Divididos entre dictadores y la oposición fragmentada; 10) Intentando de varias maneras la unidad centroamericana.

¡Más de cien años después los temas siguen siendo los mismos como si fuéramos actores reencarnados, mientras afuera y lejano el mundo gira a otro ritmo!

Nuestra historia esboza y proyecta la sombra de un astro en rotación. La primera aseveración geométrica que se puede inferir de nuestra cronología es su dinámica circular.

¡No creo que ticos, panameños o chilenos vean su historia con igual desencanto!

¿Por qué no atrapamos de una vez los problemas sin heredarlos a los que nos sucedan? ¿En qué rincón de nuestra genética social escondemos el gene que nos repite y multiplica como en un espejo insoluble?

El sociólogo nicaragüense Marvin Saballos una vez sentenció que la historia nuestra era pendular, y que fácilmente nos balanceábamos entre la dictadura y el caos.

¿Eso también nos dice que cualquier patrón de dirección en el camino recorrido siempre es bipolar?

Nos movemos entre dos puntos sin variación alguna y ni siquiera saber que puede haber rutas alternas… ¡Triste la historia hecha rutina predecible!

La pregunta de por qué seguimos atrasados (¡o enfrentados que es lo mismo!), deberían también contestarla los antropólogos, sociólogos, y sicólogos.

Parece que cargamos la misma piedra a cuestas, luego la lanzamos contra el adversario. Y cuando ha corrido suficiente sangre, la dejamos caer. Después la volvemos a cargar —llega el impasse del leve escarmiento— y se lanza contra otro nicaragüense!

¿Es este un mito de Sísifo con otra variante?

¿Vimos un tribalismo inexorable que sólo nos hace sucumbir, mas nunca salir de ese orificio negro de nuestra propia metafísica histórica?

¿O estamos como un Minotauro en un laberinto amurallado y sin escape alguno?

Todo político que sube al poder ¿por qué —una vez que lo acapara todo— se convierte en destructor de su propia especie, como si en su genética tuviera un código de autodestrucción frenética. ¿Nos gobierna un vástago del Leviatán y de Saturno?

Si la política es la ciencia para tratar los asuntos del Estado, ¿por qué nosotros seguimos utilizando la fuerza para acumular más poder, en vez de sabiduría, consenso, progreso, tolerancia, bienestar común o sentido de patria en vez de partidos o bandos?

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda