Las paredes de Managua ya no tienen nada que envidiarle a las paredes de una cárcel, dijo entre broma y en serio Leyla Martínez, mientras observaba el muro que cerca al Instituto Ignacio Loyola que fue manchado totalmente con pintas negras que elogian al partido gobernante.
Las paredes del colegio no son las únicas afectadas. En el sector de Carretera Norte son pocos las paredes “limpias” de las pintas, y ni hablar del sector de Carretera Masaya, donde no se salvaron ni los muros de la rotonda en el paso a desnivel y menos los del Colegio Teresiano.
Los vivas al Frente Sandinista de Liberación Nacional, a “Daniel” y, principalmente, a la Juventud Sandinista 19 de Julio también están en la Pista Suburbana, en la calle principal de Bolonia y en el barrio La Fuente. “El miércoles amanecimos así”, dice de manera esquiva una de las habitantes del sector de la Duya Mágica, cuya casa tiene en la pared frontal las vivas a “Daniel presidente”.
“ES LA FUERZA DE CHOQUE”
Para Gonzalo Carrión, director del área de defensa del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la “pintarrajeada” en las paredes de Managua es clara: “Las paredes pintarrajeadas son parte de la fuerza de choque que ha andado intimidando a los que opinan diferente en este país. Todo es parte de las expresiones paramilitares, reprimiendo las voces, garroteándolas y mortereando”, dijo.
Para Carrión “es obvio que esta gente que pintarrajea las paredes también tiene miedo de que la población se levante”.
Las paredes de Managua empezaron a aparecer manchadas desde mediados de la semana pasada, luego que grupos de choque orteguistas empezaran a hacer “vigilias de seguridad” en respuesta a mantas que aparecieron en la madrugada del lunes, donde la oposición al Gobierno criticaba la política “del bozal” del presidente Daniel Ortega.
Desde el lunes pasado, hasta los concejales sandinistas de la capital han estado coordinando las vigilas que empiezan desde la medianoche y se extienden hasta las 5:00 a.m. Estos grupos incluso andan armados con palos y piedras, usan morteros y parlantes ruidosos, según confirmó LA PRENSA en un recorrido por la capital.
En un encuentro sostenido el sábado, la dirección de la Juventud Sandinista acordó tener presencia permanente “en las calles”.
El concejal liberal Jimmy Blandón, miembro de la comisión municipal de gobernabilidad y de medio ambiente, dijo que la “actitud vandálica” de los orteguistas está fuera del control municipal. “La municipalidad no tiene capacidad para controlar las turbas que, como parte de la política dictatorial de Daniel Ortega, se apostan en Managua para hacer ruido y cometer delitos ambientales. Y sobre las pintas, eso debe ser penalizado por la Policía, porque no están respetando la propiedad ajena”, indicó.