El gobierno de Roberto Micheletti expresó “grandes reservas” sobre la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que verifica la situación de los derechos humanos en el país tras el golpe de Estado a Manuel Zelaya.
“Me encantaría estar equivocada, pero tenemos grandes reservas” sobre la actitud de la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), declaró en rueda de prensa la vicecanciller hondureña Martha Alvarado.
“Es nuestra intención recordarle a la comisión que el principio esencial de los derechos humanos es que todos somos iguales y, por lo tanto, los derechos humanos no sólo se pueden ver desde una perspectiva”, subrayó.
Alvarado calificó de “lamentable” que recientes informes de agrupaciones privadas internacionales de derechos humanos que visitaron el país “no reflejan lo que se vio realmente”, y consideró que “podría ser el caso” también de la CIDH, que ayer comenzó su tarea en Honduras.
“Preocupa de alguna manera la parcialidad que priva en varios organismos de derechos humanos en todas partes del mundo”, apuntó, al subrayar que “hay una enorme infiltración de la izquierda en las organizaciones de derechos humanos”.
“Debemos tener mucha cautela y no tener grandes expectativas en estos informes”, añadió la vicecanciller, después de que el pasado viernes, el presidente de facto, Roberto Michelett expresara su esperanza en que los enviados de la CIDH “sean imparciales”.
Alvarado espera que la CIDH incluya en su informe la violación del derecho de los niños a la educación por las huelgas de maestros en apoyo a Zelaya, daños a la propiedad privada por parte de los partidarios de éste, bombas contra medios de comunicación y amenazas a periodistas, entre otros hechos.
También cuestionó a la misión de la CIDH porque “no siguió los canales correspondientes” y en vez de recurrir a la Cancillería para realizar la visita se dirigió a la Corte Suprema de Justicia, en lo que consideró desconocer al Ejecutivo.
Comentó que la Cancillería desconoce oficialmente la agenda de la delegación de la CIDH y no tiene representantes ni informes que enviarle “porque no los va a recibir”.
La funcionaria admitió que la CIDH, que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA), “no reconoce al gobierno de Micheletti”.
La presidenta de la CIDH, la venezolana Luz Patricia Mejía, confirmó a la prensa que la agenda no incluye reuniones con miembros del gobierno de Micheletti, sólo del Parlamento, la CSJ, el Ministerio Público, los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de la Policía, además de viajes al interior del país.
La OEA prepara el envío a Tegucigalpa de una comisión de cancilleres para convencer a Micheletti de que acepte el plan de Arias.