Algunos vecinos y familiares de quien en vida fuera Manuel Salvador Castellón Talavera, de 27 años, sospechan que éste murió de un balazo, la madrugada de ayer, propinado por un vecino que tiene una pulpería. Sin embargo, no se conoció la versión de este último, porque ayer el establecimiento permaneció cerrado.
El subcomisionado Carlos Espinosa, jefe de Auxilio Judicial de Ciudad Sandino, indicó que les avisaron del hecho en horas de la madrugada.
Espinosa refirió que el cadáver fue encontrado cerca de unos árboles en la Zona Ocho, exactamente de la unidad policial dos cuadras arriba y dos y media al Sur, pero no encontraron huellas de que haya sido arrastrado desde la pulpería hasta ese lugar.
Castellón era conocido como “Chuky” y, según la Policía, en varias ocasiones estuvo detenido. Espinosa agregó que recientemente estuvo detenido por pleitos callejeros y casualmente el domingo salió libre.
El subcomisionado Espinosa expresó que no pueden adelantarse a las investigaciones y evitó dar nombres de posibles sospechosos. Familiares del fallecido señalaron que éste tenía un impacto de bala detrás de una de las orejas.
VIVO DE MILAGRO
También en Ciudad Sandino, este fin de semana otro joven por poco pierde la vida. Adolorido, vendada la cabeza, la pierna derecha y con clavos quirúrgicos en el brazo de ese mismo lado, convalece en la sala de ortopedia del Hospital Lenín Fonseca William Pérez Moncada, de 31 años, quien sobrevive al ataque de dos pandilleros que lo agredieron el fin de semana.
Sólo a Dios y a los médicos les da gracias doña Lucía Pérez, de 47 años, madre del lesionado, porque aún no sale de su asombró, que su hijo se haya salvado de una macheteada propinada por dos sujetos en la Zona Seis de Ciudad Sandino.
La agresión ocurrió a las 11:00 p.m. del domingo, cuando William Pérez Moncada, de 31 años, quien se había tomado unos tragos de licor, regresaba a su casa cerca de la pulpería Romero, pero fue atacado por delincuentes que le robaron los zapatos.
“Se tuvo que hacer el muerto para que lo dejaran de agredir y quedó en un charco de sangre, por suerte los vecinos del lugar llamaron a la Policía”, dijo la angustiada madre.
De acuerdo con los parientes, Pérez iba bañado en sangre debido a la lesión en la cabeza, la pierna derecha “le bailaba”, pues también estaba zafada. La mano derecha estaba casi desprendida.
La progenitora indicó que inmediatamente fue operado, la cirugía duró siete horas y ella quedó sorprendida cuando al salir su hijo en la camilla de sala de operaciones traía su mano puesta, vendada y con unos clavos para que se le pegue el hueso.
“Los médicos me dijeron que tenía pura astilla el hueso y que incluso la herida de la cabeza era de once centímetros de profundidad”, dijo doña Lucía Pérez.
El lesionado dijo que reconoció que sus agresores son miembros de la pandilla “Casquito” y que le propinaban los machetazos sin piedad.