Manifestantes, que exigen el retorno al poder del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, incendiaron la tarde de este martes un negocio de comida rápida en Tegucigalpa, constató un periodista de la AFP.
Miles de seguidores del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe, del 28 de junio, regresaban desde el bulevar Juan Pablo II, cerca de la Casa Presidencial, donde recibieron dos marchas que llegaron a la capital del Este y del Norte del país, cuando algunos de ellos atacaron a pedradas negocios de comida rápida en el bulevar Centroamérica.
Varios de los negocios quedaron con los ventanales quebrados y repentinamente algunos manifestantes prendieron fuego al local de venta de pollos Popeye, de capital hondureño.
Agentes policiales fueron desplegados en la zona para dispersar a los zelayistas, dijeron radioemisoras.
Poco antes un policía de tránsito hirió de un balazo en un tobillo a un manifestante que viajaba en una motocicleta, lo que causó una reacción de otros participantes en la movilización, que quemaron un autobús urbano, informó a la AFP uno de los dirigentes, Juan Barahona.
Las cadenas de comida rápida, varias de ellas franquicias de empresas extranjeras, son blanco de críticas de organizaciones sociales, porque están liberadas del pago de impuesto, pues se considera que ayudan al turismo.
CONCENTRADOS EN DOS CIUDADES
Seguidores del depuesto Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se concentraron en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país, para exigir su reinstalación en el poder y la salida del régimen de facto que preside Roberto Micheletti.
El dirigente popular Juan Barahona, dijo a ACAN-EFE que “el movimiento de resistencia que exige el regreso del presidente Zelaya no se rinde”, y adelantó que en Tegucigalpa hoy esperan la concentración de unas 20,000 personas y de una cantidad similar en San Pedro Sula, en el norte del país.
Hacia las 12.00, hora local (18.00 GMT), en la protesta pacífica en Tegucigalpa participaban unas 4,000 personas.
Barahona agregó que los manifestantes en Tegucigalpa, apostados en las inmediaciones de la Casa Presidencial, permanecerán “toda la semana” en ese mismo sitio “hasta que venga Manuel Zelaya y salgan los golpistas del poder”.
PARTIDO EN RIESGO
Dijo, además, que para los hondureños “no tiene ninguna importancia” el partido de futbol entre las selecciones de Honduras y Costa Rica, previsto para mañana en San Pedro Sula, eliminatorio del Mundial de Sudáfrica 2010.
El partido ha sido calificado de “alto riesgo” por algunas autoridades locales, aunque la Policía reiteró que se dispone de la “suficiente seguridad” para garantizar la celebración del juego en el Estadio Olímpico Metropolitano, con capacidad para 40,000 espectadores.
Entre los manifestantes en Tegucigalpa figuraron la Primera Dama hondureña, Xiomara Castro, acompañada de su hija Hortensia, y el sacerdote Andrés Tamayo, un reconocido ecologista de origen salvadoreño y nacionalizado hondureño.
Tamayo, que encabeza un movimiento ambientalista en el oriental departamento de Olancho, donde en varias ocasiones ha recibido amenazas de muerte, dijo a ACAN-EFE que el miércoles pasado comenzó en Olancho una movilización con unas 500 personas, que se han dirigido a Tegucigalpa.
Los manifestantes en Tegucigalpa también anunciaron en un comunicado que aumentarán sus acciones de resistencia en todo el país e intensificarán “los llamados de acciones solidarias internacionales en contra del régimen de facto”.
Además, continuarán las “acciones pacíficas para afectar el normal desenvolvimiento de las operaciones comerciales de empresas promotoras, financiadoras y ejecutoras del golpe político-militar contra el Gobierno legalmente constituido de José Manuel Zelaya Rosales y contra todo el pueblo hondureño”, señala el comunicado.