A su corta edad y según su forma de entender lo que la crisis económica representa para Nicaragua, “Daniel” (nombre ficticio) aseguró verse afectado por la caída que tuvo en sus ganancias en los últimos ocho meses.
Este niño de nueve años se dedica, además de estudiar su cuarto grado de primaria, a la venta de mangos, jocotes o sandías en los semáforos del barrio Jonathan González.
La venta de mangos, hasta hace unos ocho meses, le dejaba un poco más de 50 córdobas por día. Ahora las ganancias de este pequeño son un poco más de 20 córdobas diarios. Casi el 50 por ciento menos que el año pasado.
“Daniel” no sabe qué es la crisis y él sólo se lamenta por la baja en sus ventas, que representan un ingreso más para su familia conformada por cuatro personas. Su mamá y sus dos hermanos, que también van a la escuela y ayudan a vender frutas en otro punto de la capital.
Al explicarle a “Daniel” qué es la crisis, de inmediato dijo: “Con razón la gente ya no me está comprando tantos mangos como antes”.
Según un estudio realizado por la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que Trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni), por lo menos el 22.2 por ciento de los niños y niñas menores de cinco años viven en pobreza extrema. De igual manera, el 22.7 por ciento de los niños entre 6 y 11 años y el 21.2 por ciento de los adolescentes entre 12 y 14 años se encuentran en condición similar.
“Muchos de nuestros niños viven en situación de pobreza extrema. Nosotros decimos que la crisis, aunque afecta en gran medida a todo el país, es la niñez la que mayormente se ve y se verá afectada por la crisis económica”, dijo Róger Toledo, coordinador de la comisión de educación de Codeni.
El capítulo tres de la Convención Americana sobre Derechos Humanos señala en el artículo 26 que “los Estados partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA)”.
“Es un derecho establecido en la Convención. El Estado tiene que asegurar el acceso a la educación y salud y aquí vemos cómo más bien se reducen los presupuestos de educación y salud. Con las dos reformas a las que han sometido el Presupuesto General de la República 2009, educación y salud fueron mayormente afectados y esto impacta en los niños”, reiteró Toledo.
Mientras el Gobierno nicaragüense aprueba nuevas reducciones al Presupuesto General de la República, “Daniel” grita cada vez más fuerte para ofrecer sus ventas a los conductores y demás personas que a diario transitan por el Jonathan González.
REDUCCIONES INICIAN
El primero de abril de este año, como todas las mañanas, “Daniel” despertó para preparar las bolsas con tajadas de mangos verdes y maduros que forman parte de su negocio.
Mientras al pequeño se le acercaba la hora de abandonar su negocio y prepararse para asistir a la escuela, en la Asamblea Nacional los diputados se disponían para la aprobación del Presupuesto General de la República 2009, por un monto de 32,522,686,350.00 córdobas (1,592.8 millones de dólares).
“Daniel” desconocía estas decisiones parlamentarias y cada día despertaba con la única esperanza de ganar “aunque sean 10 pesos más que ayer”.
El pasado 25 de junio el presidente Ortega envió a la Asamblea Nacional el proyecto de reformas al Presupuesto General de la República del 2009, que incluyó considerables reducciones a los ministerios de Educación, Salud y Transporte e Infraestructura.
El pasado 2 de julio se escuchaba a “Daniel” gritar: “¡Mangos, jocotes! ¿Va a querer?”. Y en la Asamblea Nacional se escuchaba la discusión de los diputados sobre la reducción al presupuesto del 2009.
Ese día el plenario de la Asamblea aprobó la primera reforma al Presupuesto de la República 2009, que el Ejecutivo envió al parlamento por una reducción en ingresos de 2,592 millones de córdobas.
El Gobierno propuso un recorte de 816 millones en el gasto del Presupuesto y así los nuevos techos del mismo quedaron en 24,204 millones de córdobas en ingresos y 31,706 millones de córdobas en gastos.
“Con esto los niños sufren; el presupuesto de educación y salud en este año bajó. Todo está más caro y el acceso a útiles o alimentación es un factor que afecta la escolaridad de los niños. No es necesario sólo que la educación sea gratuita, porque el gasto en uniforme, útiles escolares y comida representa un gasto para las familias”, dijo el economista Adolfo Acevedo.
PRESUPUESTO PARA EDUCACIÓN BAJÓ
Para el economista, la inversión en educación no es un gasto, es más, “es una muy buena inversión, porque a largo plazo, lo que se invierte en la educación de los niños es devuelto al país”, indicó Acevedo.
El presupuesto para educación para este año presentado en octubre pasado representaba el 4.17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero luego de las dos reformas hechas por el Gobierno, en las que sufrió reducciones, bajó a 4.01 por ciento del PIB, según análisis de Acevedo.
El Ministerio e Educación (Mined) perdió con la primera reforma del Presupuesto, según el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Publicas (IEEPP), 147 millones de córdobas y 77.3 millones de córdobas con la segunda reforma presentada la semana pasada a la Asamblea Nacional.
Con ambas reformas, el presupuesto asignado actualmente al Mined es de un poco más de cinco mil millones de córdobas.
“Es necesario que para el próximo año se amplíe el presupuesto para educación y salud, porque es un derecho de los niños y de toda la población el acceso a la educación digna y a la salud. Estamos preocupados porque el país no toma medidas para enfrentar la crisis y de cómo la crisis afectará más a los niños de las zonas rurales y de la Costa Caribe”, indicó Toledo.
CRISIS AFECTA CALIDAD DE APRENDIZAJE
El Ministro de Educación, Miguel De Castilla, aseguró que la crisis afecta la calidad del aprendizaje en la niñez.
“Muchas familias que dependían de las remesas familiares y que ahora no las tienen se ven afectadas y esto es un impacto fuerte para los niños”, indicó De Castilla.
El impacto de la crisis puede obligar a los padres de familias a retirar a sus hijos de las escuelas y muchas veces, enviarlos al trabajo informal.
“No sólo el tema de la matrícula, sino de su alimentación. Si eran pobres, ahora van al lindero de la miseria y de la extrema pobreza. Lo que está pasando en el mundo es brutal para los niños”, reiteró De Castilla.
En el 2008, la matrícula inicial de educación primaria fue de 944,341 niños y niñas, que representa el 87.2 por ciento de la población en edad escolar primaria. Y en secundaria, la matrícula fue superior a los 446,868.
Para el titular del Mined, la niñez es el objetivo principal de la crisis, porque Nicaragua no tiene posibilidades económicas para defenderse.
ES NECESARIO CREAR UN OBSERVATORIO
El economista Adolfo Acevedo señaló que es necesario medir el impacto que la crisis tiene en los niños, mientras De Castilla insistió en la necesidad de crear un observatorio que permita conocer este impacto.
“Hay que crear un observatorio para dar seguimiento al impacto que la crisis tiene en la niñez, educación, salud y alimentación. Cuánto era la cantidad de calorías que consumían antes de cierto tiempo y cuánto tiene hoy y va a tener durante estos años de profunda crisis”, señaló el Ministro.
El pequeño “Daniel” sólo pide que “no siga subiendo todo, porque cuando se ponen caras las cosas es más difícil comprar los uniformes y cuadernos para ir a clases”.
Acevedo indicó que el país debe entender que la inversión en educación no se puede posponer.
“Hay que pensar en que el gasto en educación en Nicaragua es una inversión rentable”, insistió Acevedo.
GENERACIÓN CON MENOS DESARROLLO INTELECTUAL
El mayor impacto de la crisis puede estar, según las fuentes consultadas, en el acceso de los productos alimenticios.
“La niñez de la zona urbana del país es la que se va a ver más afectada en cuanto al acceso de los alimentos. En esto, la niñez de la zona rural tiene más accesibilidad, porque en estas zonas los cosechan”, reiteró Toledo.
“Daniel” aseguró que en su casa sólo hacen dos tiempos de comida. “Uno por la mañana, antes de salir a vender, y por la noche, cuando finaliza el día”.
Los niños entre 0 y 5 años de edad necesitan alimentarse bien para un mejor desarrollo físico e intelectual.
“La crisis puede ocasionar el surgimiento de una generación con menor desarrollo y más pobre. Entre menos posibilidades tenga una persona de aprender en una sociedad tan competitiva como la de hoy, esa persona va siendo excluida cada vez más y al ser excluida va hacia los ámbitos de la pobreza o a la miseria”, afirmó De Castilla.
En Nicaragua se necesita invertir más para garantizar el cumplimiento de los derechos de la niñez y la adolescencia.
Por eso, entre las estrategias planteadas por Codeni está la realización de un trabajo de incidencia con el Gobierno, la Asamblea Nacional, para enfocar la inversión hacia la niñez y la adolescencia.
Para esto, es necesario que el Estado nicaragüense establezca un porcentaje fijo para atender los derechos de la niñez.
“Tal como lo recomienda el comité de Ginebra, es necesario fijar fondos específicos para la atención de los niños y adolescentes. Aquí eso no se ha cumplido y en Nicaragua no se destinan suficientes recursos para hacer posibles los derechos de la niñez”, señaló Toledo.
El impacto que puede tener la crisis económica en los niños, niñas y adolescentes es un impacto futuro.
“El mundo está preocupado por lo que pierden los bancos y no están preocupados en estos temas. La niñez es un tema central en el que tenemos que involucrarnos todos. El impacto de hoy en la niñez es el impacto futuro de la sociedad, por eso hay que invertir hoy y no mañana”, advirtió De Castilla.
El economista Acevedo resaltó que “otra buena estrategia está en la inversión para la educación de las mujeres, principalmente, porque en la mayoría de las familias los jefes de casas son mujeres y en otros casos son madres solteras”.