La industria pesquera nicaragüense se mantiene en alerta ante los posibles estragos económicos que podría ocasionar el establecimiento del fenómeno climático de El Niño. El sector emplea a más de 50 mil personas, sin incluir a los pescadores artesanales.
El director ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), Armando Segura, manifestó a LA PRENSA ayer que el calentamiento de las aguas ecuatoriales del Océano Pacífico podrían causar una reducción de hasta un 30 por ciento en la captura de productos del mar, según la experiencia de hace cuatro años atrás.
Indicó que los pescadores ya están reportando las primeras señales de la presencia de El Niño en el mar, pues “ha habido un recalentamiento de las aguas en estas últimas semanas. También se está dando cierta migración de los recursos pesqueros hacia aguas más profundas”.
“Si nosotros producimos alrededor de 13 millones de libras anuales en pescado y camarón en el Pacífico, entonces a eso se le quita el 30 por ciento (de tener una afectación severa de El Niño)”, ejemplificó.
El director de Capenic reconoció que, debido a que se trata de un comportamiento de la naturaleza, el sector no “tiene forma de prepararse para superar los efectos del fenómeno”.
“Si el fenómeno entra con la severidad de otros años nosotros ya sabemos que va afectar fuertemente la pesca, tanto en el Pacífico, pero también en el Caribe”, precisó.
El Instituto de Estudios Territoriales (Ineter) confirmó esta semana a los productores del país que desde finales de julio se estableció en el país el fenómeno de El Niño, que además de ocasionar el recalentamiento de la aguas trae consigo sequías severas en varias zonas del país.
MENOS LANGOSTAS
Segura advirtió sobre los efectos graves que tendría el fenómeno de El Niño en momentos que el sector intenta recuperar cabeza ante la contracción del mercado internacional y la baja en el precio.
En sentido, Segura manifestó que al cierre del primer semestre la producción de langostas cayó un ocho por ciento, frente al crecimiento del cultivo de camarones, que fue superior al cinco por ciento.
En el caso particular de la langosta, Segura señaló que el precio ha caído un 40 por ciento con respecto al primer semestre del año pasado, cuando se pagaba la libra a 21 dólares.