La tarde de ayer el río Prinzapolka comenzó a crecer, poniendo en peligro la vida de las familias que viven en esa zona.
Las casas humildes, construidas con madera y sostenidas por zancos, se muestran frágiles en Alamikamba, cabecera del municipio de Prinzapolka, en la Región Autónoma Atlántico Norte.
Las familias estaban en estado de alerta para abandonar las casas al momento que el agua alcanzara niveles inmanejables.
Otras personas salieron de sus viviendas ayer en horas tempranas de la tarde cargando sus gallinitas y con maletas para refugiarse en viviendas de amigos o familiares ubicadas en zonas más seguras, por el temor que el río creciera por la noche y los sorprendiera dormidos, dijeron ayer varias familias en Alamikamba.
ALERTA SE MANTIENE
Por otro lado, aún se mantiene la alerta verde en todo el municipio, donde hay unas 20 mil personas afectadas, en 55 comunidades de Prinzapolka, y que además han perdido sus cosechas y muchas familias demandan alimentos porque lo perdieron todo.
El vicealcalde de Prinzapolka, Valerio Benddles, informó a LA PRENSA que el mayor Norman Mora, del Sinapred, llegó ayer y se reunió con la comisión de evaluación y daños de la comunidad para explicar el levantamiento de la información en el terreno.
“Nosotros hicimos un informe preliminar mientras llegaban las autoridades del Sinapred, ahora que ya están por aquí vamos a tener un informe final”, dijo Benddles.
Los habitantes de Alamikamba, sobre todo los que tienen el agua casi al borde de entrar en sus viviendas, están con temor y manifiestan que la llena del río esta vez pude ser mayor y más peligrosa que la ocurrida hace algunos días con el paso de las ondas 11 y 12.
Aunque las autoridades no reportan evacuaciones, sí han señalado que están haciendo el llamado a los pobladores indígenas para que se mantengan en alerta.
En cada una de las comunidades están identificados los puntos más altos para realizar la evacuación de los habitantes ante cualquier inundación, según dijo el profesor Mauricio Martínez, de defensa civil en Alamikamba.
En tanto, algunos comunitarios que llegaron a Alamikamba procedente de Klarindan dicen que ya no tienen comida y lo peor es que está por llegar la hambruna si no les entregan más alimentos, dijo la indígena Erlinda González.