El agua de mayo acudirá en su tiempo. Las lluvias iniciarán lentas en los primeros 20 días del mes, y se intensificarán en la última decena. Además, se esperan 12 huracanes y menos ondas tropicales este año.
Así lo anunció el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), tras analizar los modelos meteorológicos internacionales y corroborarlos con estudios propios y de países vecinos.
El Ineter espera lluvias dentro de los parámetros normales en los primeros tres meses de la época húmeda en toda Nicaragua, pero hay excepciones. La zona norte cercana a la frontera con Honduras y la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) podrían tener menos precipitaciones de lo normal.
El director del Ineter, Alejandro Rodríguez, recordó, sin embargo, que las probabilidades de acierto de estos pronósticos suelen ser del 85 por ciento, por lo que se inclinó por llamarles “previsiones”, y advertir que hay un margen de error que deja espacio a que ocurran eventos inesperados.
De hecho, los datos estimados no incluyen los fenómenos extremos, como son los ciclones. Mariano Gutiérrez, director técnico de Meteorología del Ineter, dijo que para este año se esperan 12 tormentas nombradas, seis de las cuales se convertirían en huracanes, y dos serían huracanes intensos, es decir, entre las categorías tres y cinco de la escala Saffir-Simpson.
Los estudios meteorológicos realizados por el Ineter indican que el 2009 podría ser un año análogo a 1974, 1979, 1981, 1996, 2001 y 2006. Esto significa que hay ciertas probabilidades de que la temporada de huracanes que se aproxima sea similar a la de esos años.
Los registros de los años análogos anteriores indican que la tormenta tropical Fifi causó inundaciones en Nicaragua en 1974, antes de convertirse en huracán. Posteriormente, los años 1979 y 1981 fueron relativamente calmos, pues los ciclones pasaron de lejos.
Más tarde, en 1996, el huracán César penetró en categoría uno en el Caribe nicaragüense, mientras que las trayectorias de los ciclones Lili y Marco pasaron cerca, pero sin impactar.
En 2001 la tormenta tropical Michelle se formó frente a Nicaragua, para evolucionar mientras se dirigía al Océano Atlántico. Iris y Jerry no pasaron muy lejos, pero asustaron más a Honduras.
El último año análogo, 2006, no presentaron mayores problemas provocados por ciclones.
No obstante, Rodríguez advirtió que no es necesario que un ciclón impacte en territorio nacional para que ocurra algo similar a un desastre, ya que las lluvias pueden provocarlo en cualquier momento.
“No sólo los huracanes hacen daños, también las tormentas tropicales, porque los drenajes (de las ciudades) son malísimos y por el desorden urbanístico (con que crecen)”, comentó el director del Ineter.
El último caso de éstos ocurrió el año pasado, cuando 23 días de lluvia seguidos hicieron colapsar casi todas las ciudades del Pacífico en sus infraestructuras viales, alcantarillas, pozos, letrinas, micropresas, entre otras.
MENOS ONDAS TROPICALES
Gutiérrez señaló que es probable que este año haya menos ondas tropicales de lo normal. Éstas son masas de nubes lluviosas que normalmente son las principales causantes de las precipitaciones en el territorio nacional.
El promedio anual de ondas tropicales es de 56, pero esta vez podría haber menos, debido al enfriamiento que experimentan el mar Caribe y el Océano Atlántico, ya que las bajas temperaturas inhiben la formación de estos fenómenos.
Los municipios que tendrán que prepararse para recibir menos lluvia de lo normal son los tradicionalmente cálidos del norte, como Palacagüina, Yalagüina, Condega y Totogalpa.
Estas previsiones son válidas para mayo, junio y julio. Rodríguez insistió en que no se trata de pronósticos determinantes, y podría haber variaciones.