Para los pobladores del barrio San Cristóbal, de Managua, éste es un día agridulce.
Por un lado, se celebra el Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido, por el otro, tienen una iglesia que alaba a Dios de forma casi permanente, con tal euforia que la bulla molesta a sus vecinos.
Están de fiesta, pero no tienen nada que celebrar.
Para contrarrestar un poco los efectos del ruido en el ambiente, la Liga para el Deficiente Auditivo, con sede en Nueva York, está promoviendo un minuto de silencio en todo el mundo, para reflexionar sobre este problema.
El objetivo es no hacer ruido entre las 2:15 p.m. y las 2:26 p.m. Aunque esta conmemoración no es muy conocida, en Nicaragua tiene un pequeño grupo de adeptos, al que se ha unido la gente del barrio San Cristóbal, ubicado cerca de los semáforos de El Dorado.
Con mantas, carteles y silencio, los vecinos pretenden dar una lección de cómo alabar a Dios de forma respetuosa. En una carta dirigida a este rotativo anunciaron que “Dios no es sordo, no necesita que gritemos para alabarle y orar”.
Doraldina Zeledón Úbeda, dedicada a estudiar el tema del ruido, aseguró que en realidad la campaña contra el ruido viene desde hace varios años, tanto en los medios de comunicación tradicionales, como en internet, y ahora por medio del Día Internacional de Conciencia sobre el Ruido.
Zeledón ha recomendado anteriormente que para sumarse a esta conmemoración de forma más permanente, los conductores pueden abstenerse de sonar las bocinas, los gerentes de discotecas, bares, clubes nocturnos, tiendas, supermercados y empresas de mercadeo, pueden dar acondicionamiento acústico o trabajar con bajo volumen de sonido.
Los motociclistas también pueden aportar lo suyo revisando el tubo de escape y ruido del motor, y hasta la gente en la casa puede escuchar sus equipos audiovisuales con bajo volumen, no tirar las puertas ni arrastrar los muebles, no gritar, entre otras actividades.
Zeledón recordó que para afectar la salud auditiva se necesitan 65 decibeles de nivel sonoro, pero bastan 30 decibeles para tener problemas de salud no necesariamente auditivos. Dios valorará el silencio de cada quien.