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Managua, 27/05/2012 8:40 AM
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La influencia de la influenza
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Las autoridades sanitarias de Nicaragua aseguran que tienen plena disposición y capacidad para afrontar la amenaza de la gripe porcina, acerca de la cual se han conocido algunos casos sospechosos que afortunadamente no han sido confirmados, de esa temible influenza que está atacando con mucha fuerza en México, sobre todo, pero se ha extendido a diversas partes del mundo y ha motivado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar una alerta internacional de pandemia.

En realidad, las epidemias y pandemias de diverso origen y tipo, han acompañado durante tanto tiempo al género humano —de hecho desde la misma época de su aparición en la Tierra—, que tanto a nivel mundial como en el ámbito de cada país se ha venido acumulando suficiente experiencia y capacidad para enfrentar y vencer ese temible y doloroso azote contra la humanidad.

En el caso particular de las pandemias de gripe en sus múltiples variantes, los historiadores de la salud pública mencionan que éstas se han repetido cada cierto tiempo desde el siglo XVI, y que hasta ahora la más grave ha sido la que atacó en los años de 1918 y 1919 y mató a entre 20 millones y 50 millones de personas en todo el mundo. En aquella ocasión, igual que ahora, el virus de la influenza mortal que fue denominada Gripe Española, apareció en cerdos y se transmitió luego a seres humanos. Y cabe mencionar que aquella Gripe Española comenzó de una manera más suave y lenta que la actual, pero en menos de dos años terminó matando, como ya lo dijimos, a una cifra no determinada de seres humanos pero que se calcula que osciló entre 20 millones y 50 millones de personas.

La pandemia más reciente, antes de la actual, fue la del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés), que brotó en China comunista en marzo del año 2003 y de allí se propagó por toda Asia, desde donde saltó a Europa, Estados Unidos y Australia. A pesar del secretismo con que las autoridades comunistas chinas manejaron al principio el brote del SARS, cuando se convirtió en pandemia fue controlada con relativa rapidez, pero dejó un saldo de 916 personas muertas y 8,422 mil infectadas en 25 países, según la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC).

Sin embargo, aunque las pandemias anteriores han dejado una gran experiencia internacional, cada caso es distinto a los demás y por lo tanto debe ser tratado de forma diferente. Como ha dicho el doctor Richard Besser, director del Centro para el Control de Enfermedades, establecido en Atlanta, Georgia, Estados Unidos de América: “Cada brote es único”. De manera que nadie, país o persona, puede asegurar que está absolutamente preparado para evitar la epidemia o derrotarla fácilmente, y ninguna medida de prevención ni disposición para enfrentar lo peor, sale sobrando.

Por otro lado, es muy difícil estimar la magnitud de los costos económicos de una epidemia o pandemia como esta influenza porcina. Pero es un hecho que esta emergencia sanitaria tendrá un impacto muy negativo en la economía de México, que ha sido hasta ahora el país principalmente atacado por la peste. Y en el caso de que empeore la situación, la crisis sometería a una presión nunca antes vista a la economía de aquel país que ya estaba golpeada por el tsunami económico generado en EE.UU., que es su principal socio comercial. Además, un golpe muy severo ha sido la suspensión por parte de China comunista de las importaciones de carne porcina y productos de este tipo provenientes de México y Estados Unidos, principalmente de California, Kansas y Texas, debido a los brotes de una nueva cepa de influenza que afecta a ambas naciones y que ya ha causado la muerte de varias personas.

Para tener una idea del efecto devastador que podría tener esta pandemia, basta recordar los altos costos que tuvo el SARS para la economía de Asia, en el año 2003. Aquella pandemia provocó severas interrupciones en el turismo, el comercio y la actividad productiva de la cuenca Asia Pacífico, ocasionando pérdidas económicas por 40,000 millones de dólares. El año pasado, como parte de un ejercicio posterior a la crisis del SARS, el Banco Mundial estimó que una pandemia de influenza podría ocasionar pérdidas por 3 billones de dólares y una caída de la economía mundial del orden del 5 por ciento. Así que ya estamos advertidos.

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