Durante los primeros tres meses del 2009 los propietarios de tarjetas de crédito hicieron un menor uso de las mismas, confirmó María Elena Barrios, gerente de Mercadeo de Credomatic, una de las mayores empresas del sector en Nicaragua.
El fenómeno, originado en parte por una caída de las remesas familiares y el aumento del desempleo en el sector formal de la economía nacional, está afectando a otros sectores ya deteriorados, como el comercio.
Barrios dijo a LA PRENSA que, en comparación con el primer trimestre de 2008, durante el primer trimestre de este año hubo una desaceleración del tres por ciento en el uso de las tarjetas de crédito.
Credomatic tiene más de 150 mil clientes en el país y procesa el 70 por ciento del total de transacciones con tarjetas de crédito en el país, indicó la ejecutiva.
Datos de la Superintendencia de Bancos (SIB) indican que, hasta diciembre de 2008, había en el país 384 mil 405 tarjetahabientes, mientras que el número de tarjetas era de 539 mil 331, lo cual indica que un deudor posee más de una tarjeta de crédito.
El crédito en concepto de tarjetas de crédito ascendía a 7,633 millones de córdobas, de 46,281 millones de córdobas del crédito total, según el reporte de la SIB.
En ese sentido, el crédito otorgado al llamado “dinero plástico” resultaba mayor que el otorgado a los sectores agrícolas y ganadero, y levemente superior al hipotecario.
GOLPE AL COMERCIO
Barrios explicó que no sólo los nicaragüenses están usando menos su tarjeta de crédito, sino también los extranjeros residentes en el país.
La desaceleración en el uso de las tarjetas se empezó a percibir desde finales del año pasado, según registra Credomatic, coincidiendo con ello con el empeoramiento de la crisis financiera mundial y la desaceleración de la economía nacional.
“Nosotros hablamos con la gente dueña de comercio y sí se siente una baja en el consumo”, expresó Barrios.
Ernesto Porta, presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), admitió que el menor uso en las tarjetas de crédito es una de las razones por la cual el comercio se ha reducido drásticamente en los últimos meses.
La Caconic ha registrado una caída de un 25 por ciento en el comercio formal desde enero, en comparación con las ventas durante los primeros meses del año pasado.
Porta explicó que hay comercios que casi todas sus ventas se realizan a través de tarjetas de crédito, tales como restaurantes y otros establecimientos de servicios. Asimismo, dijo que la desaceleración del uso de las tarjetas de crédito podría ser mayor.
“Las facilidades de poder usar la tarjeta de crédito dinamiza el comercio”, explicó el presidente de la Caconic.
María Elena Barrios, gerente de Mercadeo de Credomatic, admitió que en los últimos meses la mora en las tarjetas de crédito ha aumentado, aunque asegura que es manejable.
“La gente nos está pagando y nosotros estamos cobrando. Probablemente se ha incrementado un poco la mora, pero nada, por lo menos en el caso nuestro, en el caso de Credomatic, está fuera de control”, aseguró.
Asimismo, comentó que ahora se otorgan menos tarjetas de crédito que hace unos meses, no sólo por la entrada en vigencia a inicios de año de la nueva normativa de la SIB, sino por la crisis económica.
VARIAS CAUSAS
El economista Sergio Santamaría, director ejecutivo del Centro de Investigación y Asesoría Socioeconómica, dijo que uno de los motivos por los cuales las tarjetas de crédito se están usando menos, es la disminución que hay en el flujo de remesas familiares y el desempleo creciente.
“La expansión del crédito con tarjetas se había dado de una manera acelerada. Los bancos tenían una política agresiva, prácticamente era una feria dar tarjetas de crédito. Ahora lo que ha sucedido es que hubo un incremento en la mora por los despidos que se han dado en el sector formal de la economía y por las mismas restricciones de crédito que están teniendo los bancos, hace que ellos sean un poco más selectivos al otorgar los créditos”, afirmó.
“Probablemente la frecuencia con que uno va al cine, compra ropa, etcétera, se esté difiriendo un poco más y tenga como consecuencia una caída en las ventas, una menor utilización de las tarjetas de crédito y una caída en los ingresos financieros del sistema bancario para esas fuentes”, aseguró el economista.
En esto coincide el también economista Néstor Avendaño, director ejecutivo de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), quien explica que según estudios realizados, al menos cuatro de cada diez familias aproximadamente reciben remesas del exterior, de las cuales el 65 por ciento por ciento provienen de Estados Unidos. El 95 por ciento de las remesas se usan para el consumo.
“Gran parte de las remesas era para pagar tarjetas de crédito. Tras la caída de las remesas es normal que se desacelere el consumo y se use menos la tarjeta”, sostuvo.
Avendaño agrega que la desaceleración del tres por ciento, en el uso de las tarjetas de crédito, es congruente con la situación económica actual, en franco deterioro.
A criterio de Avendaño, el sector de las tarjetas de crédito seguirá desacelerándose aún más, mientras se deteriora igualmente el desempeño de la economía nacional, que podría ser negativo, o en el mejor de los escenarios, según el Gobierno, registrar un crecimiento del uno por ciento.