Angustiados e inseguros viven los pobladores del barrio Julio Buitrago, de Managua, ante los ataques de las pandillas aledañas a esa localidad.
“Ya no soportamos a estos vagos, llamamos a la Policía del Distrito Dos y nos dicen que son adolescentes y que nada pueden hacer. Mi hijo de cuatro años de edad tiene problemas cardíacos y con los ataques (de los pandilleros) se pone peor”, dijo Juan Corea, uno de los pobladores afectados.
La mayoría de las viviendas tienen hoyos en sus techos, producto de las pedradas que lanzan los antisociales.
“Una tarde casi matan a mi nieta de diez meses, que estaba en su coche en el patio, cuando de repente cayeron los tenamastes de piedra”, dijo Sandra Mora, habitante del barrio.
Los quejosos manifestaron que realizan reiteradas llamadas al número 118 de la Policía o bien directo al del Distrito Dos, pero todos sus esfuerzos son en vano.
“El domingo había un cumpleaños aquí en mi casa y los invitados salieron corriendo por las pandillas, los vidrios de los vehículos quedaron hechos chingaste”, manifestó Eveling Pavón, otra pobladora.
Los jóvenes atacantes oscilan entre las edades de 17 y 30 años.